BELÉM – Las definiciones que puedan alcanzarse en la COP30, celebrada Belém, al norte de Brasil, representan un grado de importancia para el mundo entero, sin embargo, para las islas del Pacífico se trata de una cuestión de supervivencia.
Naciones como Tuvalu, Kiribati y las Islas Marshall llegan a la cumbre con un mensaje urgente y una demanda clara: que el mundo actúe con la misma velocidad con que sube el mar que devora sus costas.
Mientras las promesas de financiación y los compromisos de reducción de emisiones siguen estancados, los efectos del cambio climático ya son una realidad cotidiana en estas comunidades.
¿Por qué es tan importante la COP30 para las islas del Pacífico?
- Las decisiones políticas, las promesas de financiación y los marcos sobre adaptación, pérdidas y daños que se discutan en la cumbre pueden marcar la diferencia entre la supervivencia territorial y la necesidad de abandonar islas enteras o aceptar soluciones de convivencia costosas.
- Las naciones en el centro de este drama, Tuvalu, Vanuatu, Kiribati, Islas Marshall y otros atolones del Pacífico, ya experimentan los síntomas: episodios de inundación costera más frecuentes, intrusión salina que arruina acuíferos y suelos agrícolas, erosión acelerada y eventos extremos que destruyen infraestructura y viviendas.

- Investigaciones de la NASA advirtieron en 2024 que en las próximas décadas estos lugares afrontarán subidas del nivel del mar que, aun con reducciones de emisiones, resultarán inevitables.
- Existen estimaciones de aumento del nivel del mar de varios centímetros a decenas de centímetros en el corto plazo, lo que agrava las amenazas de habitabilidad para estos sectores.
- El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) subrayó en sus informes la especial vulnerabilidad de los territorios bajos: los atolones coralinos y las pequeñas islas son particularmente susceptibles a cambios en el nivel medio del mar y a las variaciones regionales del oleaje y tormentas, con implicaciones directas para la continuidad física de comunidades.
¿Qué ocurre en estos territorios actualmente?
- En Tuvalu, con una elevación media de apenas 2 metros sobre el nivel del mar, se registró un ascenso del nivel de unos 15 cm en las últimas tres décadas, aproximadamente 1,5 veces la media global, lo que pone en serio riesgo la habitabilidad de su atolón principal, y capital, Funafuti, para 2050.

- En Kiribati, la mayoría de sus 33 islas se encuentran a menos de 2 metros sobre el nivel del mar y sufren ya inundaciones frecuentes, intrusión de agua salada en acuíferos y daños crecientes en hogares y agricultura.
- El informe de 2025 de la Oficina de Estadística de Kiribati señaló que una de cada cuatro familias se había visto afectada por desastres naturales.

- En las Islas Marshall, un estudio del Banco Mundial estimó que el 40% de los edificios estarían en riesgo, y que el 96% de la capital podría experimentar inundaciones frecuentes si continúan las tendencias actuales del nivel del mar.
Una triple amenaza
- Las proyecciones científicas que están sobre la mesa en Belém refuerzan la urgencia de acuerdos que incluyan financiación para adaptación, medidas de protección costera y mecanismos de compensación ante daños irreversibles.
- La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte además de una «triple amenaza»: subida del nivel del mar, calentamiento oceánico y acidificación, una combinación que amplifica riesgos ecológicos y socioeconómicos en la región.
- En el plano político, la presencia y el peso diplomático de los países del Pacífico creció en las últimas COP; buscan no solo compensaciones económicas, sino compromiso global para limitar el calentamiento a 1,5 ºC y acelerar la reducción de emisiones.

- Al mismo tiempo, países vecinos con responsabilidad histórica en emisiones y capacidad económica, como Australia, se movilizaron para respaldar la voz del Pacífico.
- Camberra formalizó un ambicioso propósito, busca presentar una candidatura para acoger la COP31 en 2026 en asociación con naciones del Pacífico.
- En caso de prosperar, situaría a la región en el centro del debate climático global y podría facilitar líneas de apoyo más directas.

- Las negociaciones diplomáticas en Belém ofrecerán indicadores sobre si la comunidad internacional está dispuesta a acompañar con recursos y compromisos ambiciosos a quienes más sufren las consecuencias de un problema que no provocaron en la misma proporción.
