El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos sube a $3,58 dólares por galón y enciende alarmas entre conductores y analistas. $4.29 de promedio en Oregón.
PORTLAND – Llenar el tanque volvió a sentirse más pesado para millones de conductores en Estados Unidos. El precio promedio de la gasolina se instaló otra vez por encima de los $3 dólares por galón y el movimiento ha sido lo suficientemente rápido como para generar inquietud entre consumidores y analistas del sector energético.
Los últimos datos muestran que el promedio nacional alcanzó los $3,58 dólares por galón, una cifra que representa un salto notable frente a los $2,92 dólares que se registraban apenas un mes atrás.
El incremento se produce en un momento en que el mercado energético global atraviesa un periodo de tensión que impacta directamente en el costo del combustible.
En la práctica, esto significa que la gasolina barata dejó de ser una realidad en el país. De acuerdo con cifras recientes de la organización automovilística AAA, ningún estado mantiene precios por debajo de los $3 dólares por galón, algo que hace poco todavía ocurría en varias zonas del centro del país.
Estados que solían ser baratos ya superan los $3 dólares
Incluso los estados tradicionalmente asociados con combustible más económico han visto cómo el precio del galón rompió esa barrera psicológica. Lugares como Kansas, Oklahoma, Dakota del Norte, Misuri y Arkansas ahora registran valores promedio que se mueven entre $3,03 y $3,10 dólares por galón.
La diferencia resulta evidente si se compara con lo que ocurría a comienzos de año. En enero, por ejemplo, algunos de esos mercados ofrecían gasolina cerca de los $2,48 dólares por galón. Ese escenario quedó atrás en cuestión de semanas.
En estados con alto volumen de consumo, el aumento también se ha hecho sentir. Texas, uno de los principales productores de petróleo del país, tiene actualmente un promedio de $3,25 dólares por galón.
Florida, donde millones de automovilistas circulan a diario y el turismo mantiene la demanda elevada, alcanza cerca de $3,70 dólares por galón.
La costa oeste sigue liderando los precios más altos
Si hay una región donde llenar el tanque exige todavía más dinero, esa sigue siendo la costa oeste. California mantiene el título del estado con la gasolina más cara del país, con un promedio cercano a $5,34 dólares por galón.
Detrás aparecen Washington con alrededor de $4,72 dólares por galón y Oregón con cifras que rondan los $4,29 dólares. También Hawái y Nevada figuran de forma habitual entre los mercados con los costos más elevados.
Los analistas explican que esta diferencia responde a varios factores. Los impuestos estatales suelen ser más altos, las regulaciones ambientales obligan a utilizar mezclas especiales de combustible y los costos logísticos para transportar la gasolina también influyen en el precio final.
Premium y diésel también suben
El aumento no se limita a la gasolina regular. Cuando ese combustible sube, el resto de las variantes suele seguir la misma dirección.
Actualmente la gasolina premium alcanza un promedio nacional de $4,44 dólares por galón. El diésel, fundamental para el transporte de mercancías y para gran parte del sector logístico, llega a unos $4,83 dólares por galón. El promedio en Oregón del premium es de $4,78 por galón y el diésel es de $5,15 por galón.
Ese detalle preocupa especialmente a economistas y empresas de transporte. Cuando el diésel se encarece, los costos de mover productos aumentan y eso puede terminar reflejándose en el precio que pagan los consumidores por alimentos y otros bienes.
Tensiones internacionales y factores locales
Detrás de esta escalada aparece una mezcla de elementos globales y domésticos. Uno de los principales detonantes ha sido el aumento de la tensión geopolítica en el Oriente Medio, donde los conflictos y ataques recientes han afectado la producción y la distribución de petróleo.
Ese escenario ha empujado el precio del barril hacia niveles cercanos a los $100 dólares, una referencia clave que suele trasladarse rápidamente al mercado de combustibles.
Al mismo tiempo, el mercado estadounidense enfrenta sus propios factores estacionales. Las refinerías cambian a mezclas de gasolina más costosas para cumplir con regulaciones ambientales durante ciertas épocas del año y la demanda de combustible tiende a crecer a medida que se acercan los meses de mayor movilidad.
