El comando operativo Khatam Al-Anbiya declaró que las acciones de Irán contra objetivos estadounidenses serán más «aplastantes y destructivas»
TEHERÁN – El Ejército de Irán emitió este jueves una advertencia de represalias masivas contra las fuerzas estadounidenses, tras el discurso del presidente Donald Trump donde calificó de victoria “abrumadora” la actual Operación Furia Épica.
A través de un comunicado difundido por la televisión estatal iraní, el comando operativo Khatam Al-Anbiya rechazó las declaraciones de la Casa Blanca y reafirmó su voluntad de combate.
“Prepárense para nuestras acciones más aplastantes, más amplias y más destructivas”, señaló el grupo militar iraní. “Con la confianza en Dios Todopoderoso, esta guerra continuará hasta vuestra humillación, desgracia, arrepentimiento permanente y seguro, y rendición”
La reacción del grupo surge luego de que el gobierno estadounidense tildara a la República Islámica como el “régimen más violento y brutal de la Tierra”.
Balance de la Operación Furia Épica
Por su parte, el presidente Trump aseguró que la mayor parte del liderazgo iraní ha sido eliminado y que sus activos militares fueron aniquilados en pocas semanas. Según el mandatario, la Armada y la Fuerza Aérea de Irán se encuentran actualmente en ruinas.
“Su capacidad para lanzar misiles y drones se ha visto drásticamente reducida, y sus armas, fábricas y lanzacohetes están siendo destruidos por completo”, afirmó el republicano. Sin embargo, advirtió que el bombardeo continuará para inutilizar la red eléctrica si no se alcanza un acuerdo, insistiendo en que llevará al país “a la Edad de Piedra”.
Consecuencias externas del conflicto actual
A pesar de los anuncios de victoria, el esfuerzo bélico enfrenta escepticismo interno debido al aumento en los precios del combustible y bajos índices de aprobación. Trump defendió la operación como una “inversión en el futuro”, comparándola con la duración de guerras previas como las de Corea, Vietnam o Irak.
En el exterior, aliados estratégicos han expresado dudas. El primer ministro australiano, Anthony Albanese, pidió aclarar los objetivos finales, mientras que el primer ministro británico, Keir Starmer, se pronunció a favor de la OTAN ante la posibilidad de que EE. UU. considere retirarse del pacto debido a este conflicto.
