J.D. Vance explicó que durante las 21 horas de negociaciones mantuvo comunicación constante con el presidente Donald Trump y altos funcionarios de su gabinete
ISLAMABAD – Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán concluyeron sin acuerdo este sábado, tras más de 20 horas de conversaciones en Pakistán, en medio de las marcadas diferencias sobre el programa nuclear iraní y el futuro del conflicto en la región.
El vicepresidente estadounidense J.D. Vance confirmó que el diálogo terminó sin avances concretos luego de que Teherán rechazara comprometerse a no desarrollar un arma nuclear. “Necesitamos ver un compromiso firme de que no buscarán un arma nuclear ni las herramientas que les permitirían obtenerla rápidamente”, afirmó ante la prensa, citado por The Associated Press.
Vance explicó que durante las 21 horas de negociaciones mantuvo comunicación constante con el presidente Donald Trump y altos funcionarios de su gabinete, incluidos el secretario de Estado Marco Rubio y el jefe del Comando Central, almirante Brad Cooper.
Según dijo, Washington presentó lo que considera su “oferta final”, aunque dejó en manos de Irán la decisión de aceptarla.
Las conversaciones, consideradas las de más alto nivel entre ambos países en décadas, se desarrollaron en Islamabad bajo mediación indirecta y en paralelo a un frágil alto el fuego de dos semanas. Sin embargo, no está claro qué ocurrirá una vez expire esa tregua ni si se mantendrá vigente.
El propio Trump había restado importancia al resultado de las negociaciones. “Que lleguemos a un acuerdo o no me da igual”, dijo durante la jornada, mientras calificaba el diálogo como “muy profundo”.
Las líneas rojas de Irán
Por su parte, la delegación iraní, encabezada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, planteó condiciones consideradas inaceptables por Washington, entre ellas compensaciones por los ataques recibidos, la liberación de activos congelados y garantías sobre el fin de la guerra.
También insistió en mantener líneas rojas en torno a su soberanía y su programa nuclear.
La guerra, iniciada el 28 de febrero, entra en su séptima semana y ha dejado miles de muertos en varios países, además de fuertes impactos en la infraestructura y en los mercados energéticos globales.
Uno de los puntos más sensibles es el control del estrecho de Ormuz, clave para el transporte mundial de petróleo. Irán mantiene bloqueada esta vía estratégica, lo que ha reducido drásticamente el tránsito marítimo y elevado los precios de la energía.
Estados Unidos aseguró haber iniciado operaciones para despejar la zona, aunque medios iraníes lo desmintieron.
