«Cualquier ataque contra infraestructuras civiles es una violación del derecho internacional y es muy clara», afirmó el portavoz Stéphane Dujarric
NACIONES UNIDAS – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó sus advertencias contra Irán al asegurar que podría destruir la infraestructura del país “en una noche”, en caso de que Teherán no reabra el estratégico estrecho de Ormuz antes del plazo fijado por Washington.
“Todo el país puede ser eliminado en una noche”, declaró el mandatario durante una conferencia en la Casa Blanca, en referencia al ultimátum que vence este martes por la noche. Trump afirmó además que es “altamente improbable” que conceda una nueva prórroga y subrayó que, si Irán no cede, podría enfrentar ataques contra puentes, centrales eléctricas y otras instalaciones clave.
Las declaraciones se producen en medio de un conflicto que ya cumple más de un mes y que ha desatado una crisis energética global, debido a la interrupción parcial del tránsito por el estrecho de Ormuz, una vía por donde circula una parte significativa del petróleo mundial.
ONU alerta sobre posibles violaciones al derecho internacional
Las amenazas del mandatario estadounidense generaron una rápida reacción de Naciones Unidas. El secretario general, António Guterres, expresó su preocupación a través de su portavoz, quien recordó que el derecho internacional humanitario prohíbe ataques contra infraestructura civil.
“Las infraestructuras civiles, incluidas las energéticas, no pueden ser atacadas”, señaló el portavoz Stéphane Dujarric, al advertir que incluso si ciertos objetivos fueran considerados militares, un ataque sería ilegal si provoca daños desproporcionados a la población civil.
Pese a ello, Trump restó importancia a las críticas y rechazó que sus amenazas puedan constituir crímenes de guerra. “No me preocupa”, dijo, al tiempo que justificó su postura argumentando que impedir que Irán desarrolle armamento nuclear es una prioridad estratégica.
En paralelo, el Organismo Internacional de Energía Atómica confirmó que ataques recientes han ocurrido cerca de la planta nuclear de Bushehr, lo que aumenta el riesgo para la seguridad regional, aunque hasta ahora no se han reportado daños directos en la instalación.
Tensión en Ormuz y crisis energética global
Mientras se intensifica la presión militar, Irán rechazó una propuesta de alto al fuego impulsada por mediadores internacionales y exigió el fin definitivo de la guerra, el levantamiento de sanciones y garantías para la libre navegación en Ormuz.
El impacto del conflicto ya se refleja en el tránsito marítimo. Según medios iraníes, solo una fracción de los buques habituales ha logrado cruzar el estrecho en los últimos días, lo que ha retrasado exportaciones de energía y elevado los precios del combustible a nivel global.
En Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina ha superado los cuatro dólares por galón, un umbral que podría tener consecuencias políticas para la administración de Trump de cara a las elecciones de mitad de mandato.
Al mismo tiempo, continúan los ataques en la región. Israel confirmó bombardeos contra instalaciones energéticas iraníes, mientras que Teherán respondió con misiles dirigidos a territorio israelí y países del Golfo, en una escalada que ha dejado decenas de muertos.
En este contexto, la ONU y diversos actores internacionales han reiterado la urgencia de una solución diplomática. “No hay alternativa viable a la negociación”, insistió el organismo, mientras crece el temor de que una escalada mayor agrave la crisis humanitaria y económica en la región.
