El presidente llamó «chiflado» al estratega demócrata James Carville, quien emplazó al Partido a actuar para convertir a Puerto Rico y a D.C. en estados
WASHINGTON – Líderes demócratas estadounidenses cuestionaron que el presidente Donald Trump indicara que los “canallas” (despreciables) de ese partido destruirían el país si logran convertir a Puerto Rico y a Washington D.C. en estados de la Unión.
En una publicación el martes en Truth Social, el mandatario llamó “chiflado” a James Carville, por instar a los demócratas a, en efecto, actuar para anexar a esas jurisdicciones en lugar de hablar al respecto.
“El chiflado de James Carville, un supuesto ‘estratega’ demócrata, quiere que los demócratas conviertan a D.C. y a Puerto Rico en estados y, lo que es más importante, que amplíen la Corte Suprema, elevando a 13 el número de jueces en el tribunal. Otros demócratas quieren 21 jueces. Si logran añadir estos dos estados, estos canallas destructores del país dominarán la política en Estados Unidos —si es que para entonces nos queda alguna nación— durante 100 años (¡ACABEN CON EL FILIBUSTERO!)”, compartió Trump por su red social.
El republicano añadió que, en el caso de la Corte Suprema, los demócratas, habían logrado parte de sus metas.
“Con la Corte Suprema ya les está yendo de maravilla. Los jueces demócratas se mantienen unidos como una piña, totalmente leales a las personas y a la ideología que los llevó hasta allí. Son una fuerza inamovible, y no hay nada que se pueda hacer para cambiar eso. Francamente, ¡eso lo respeto, y mucho!”, planteó.
El presidente estadounidense argumentó que ciertos jueces designados por los republicanos permiten que los demócratas los ninguneen por querer ser populares o políticamente correctos, “o lo que es peor, queriendo demostrar cuán ‘independientes’ son, con muy poca lealtad hacia el hombre que los designó”.
Trump puso como ejemplo el debate por la ciudadanía por nacimiento que actualmente evalúan los jueces del máximo foro. “Todo el mundo sabe que…la ciudadanía por derecho de nacimiento —la cual es incondicional y inexistente en cualquier otro país desarrollado o exitoso— es un desastre para los Estados Unidos de América. Ningún país puede prosperar con semejante ancla firmemente atada al cuello; sin embargo, a juzgar por el interrogatorio de los jueces designados por los republicanos que presencié de primera mano en la Corte, salimos perdiendo”, afirmó.
Carville, originario de Louisiana, es un consultor y estratega político que dirigió la primera campaña presidencial del demócrata Bill Clinton.
La semana pasada, en el podcast “Politics War Room”, Carville junto al coanfitrión Al Hunt, contestó preguntas sobre las posibilidades de que los demócratas retomen el poder en el 2029 y los cambios estructurales que deberían implementar para “salvar nuestra democracia y preservar nuestros derechos”.
Hunt respondió, según citó Fox News: “Tengo algunas ideas sobre lo que los demócratas deberían hacer (cuando) regresen al poder en 2029. Pero, sabes, todavía no lo he analizado a fondo. Realmente estoy centrado en lo que deberían hacer cuando ganen la Cámara de Representantes —y tal vez el Senado— en 2027: exigirle a Trump la mayor rendición de cuentas posible”.
Carville, sin embargo, fue más contundente y afirmó, que de lograr mayoría en el Congreso y ganar la Presidencia, los demócratas deberían convertir a Puerto Rico y al Distrito de Columbia en estados.
“Si los demócratas ganan la Presidencia y ambas cámaras del Congreso, creo que, desde el primer día, deberían convertir a Puerto Rico y a D.C. en estados, y deberían ampliar la Corte Suprema a 13 miembros. ¡Al cara**! Que coman nuestro polvo”, declaró el comentarista.
Carville procedió a cuestionar las medidas tomadas por los republicanos en los pasados años.
“Han hecho todo lo que han podido. Obstruyeron las elecciones del año 2000. Se las robaron. Han robado escaños en la Corte Suprema. Han manipulado los distritos electorales, mediante el ‘gerrymandering’, en todo lo que han podido”, argumentó.
La personalidad mediática aconsejó a los demócratas a no enfocarse en la campaña alrededor del tema de la estadidad para Puerto Rico y Washington D.C., sino a actuar en esa dirección.
“No basen su campaña en ello. No hablen de ello. Simplemente háganlo”, emplazó.
La controversia no quedó ahí. En declaraciones a The Grio, el demócrata Markus Batchelor, quien aspira a convertirse en el delegado en la sombra para representar al Distrito de Columbia, consideró ofensivas las expresiones de Trump tanto para los habitantes de Washington D.C. como para los de Puerto Rico.
“Que Donald Trump califique a los habitantes de D.C. y Puerto Rico de ‘canallas destructores del país” dice todo lo que hay que saber, no sobre nosotros, sino sobre él”, interpretó Batchelor.
“Los habitantes de D.C. y Puerto Rico sirven y salvan a este país todos y cada uno de los días. Los residentes de D.C. pagan impuestos federales. Servimos en las Fuerzas Armadas en una proporción mayor que muchos estados. Criamos familias, fundamos empresas y contribuimos a la fortaleza cultural y económica de esta nación. Nuestras comunidades —especialmente las comunidades negras y latinas— han hecho avanzar a este país mediante el sacrificio, la resiliencia y el trabajo arduo”, enumeró el también director político nacional de People For the American Way.
“D.C. y Puerto Rico no están pidiendo un trato especial. Exigimos lo que nunca debió habérsenos negado: plena representación y condiciones de igualdad en nuestra propia democracia”, puntualizó.
Jamal Holtz, presidente de los Jóvenes Demócratas de D.C. (DC Young Democrats), señaló que las expresiones de Trump demuestran una “auténtica falta de respeto”.
“La única persona que socava este país día tras día es el individuo que ocupa la Casa Blanca. Referirse a los ciudadanos estadounidenses de esa manera, al tiempo que se ignora la privación de derechos de esos mismos ciudadanos, demuestra una auténtica falta de respeto hacia una democracia justa y equitativa”, expuso.
Holtz argumentó que, no se puede reconocer a los residentes de D.C. como ciudadanos a la hora de pagar impuestos federales, mientras se les trata como ciudadanos de segunda clase en lo que respecta a la participación democrática.
“Eso constituye una contradicción de los valores estadounidenses”, alertó.
Los planteamientos de los que abogan por la estadidad para Puerto Rico son bastante similares a los de los de D.C., a pesar de que la isla es un territorio y no un distrito.
Los estadistas presentan el caso de Puerto Rico como uno de privación de derechos civiles, ya que, aunque los puertorriqueños sirven en las Fuerzas Armadas de EE.UU. y pagan impuestos federales, no tienen representación plena en el Congreso y tampoco pueden votar por el Presidente.
Sin embargo, en los últimos años, líderes estadistas, particularmente ligados al Partido Nuevo Progresista (PNP), insisten en los resultados de plebiscitos criollos en los que ha prevalecido la estadidad para llevar el mensaje en la Capital federal sobre la necesidad de resolver el tema de estatus.
Lo anterior ha conducido a que sectores opuestos a la anexión de Puerto Rico aleguen que la campaña encabezada por el Gobierno está viciada y no representa a todas las voces del archipiélago.
Parte de los esfuerzos del gobierno de Puerto Rico en los últimos años incluyen cumbres por la estadidad con funcionarios de la isla y la elección, con fondos públicos, de seis delegados para cabildear por esa opción de estatus.
Para muchos de los que tienen reservas con la estadidad, una Asamblea de Estatus con delegados sería la alternativa ideal y más inclusiva para tratar de generar una discusión que lleve a la resolución del dilema territorial.
