Defensores de derechos humanos exigen investigaciones sobre muertes bajo ICE.
ATLANTA – Una nueva tragedia sacude al sistema migratorio de Estados Unidos. Denny Adán González, de 33 años, murió el pasado 28 de abril bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el temido Centro de Detención Stewart, en Georgia.
La causa oficial de su muerte sigue siendo un misterio, pero un dato estremece: González estaba presuntamente en confinamiento solitario al momento de fallecer, una práctica denunciada internacionalmente como tortura.
El caso ha encendido las alarmas entre defensores de derechos humanos, quienes exigen una investigación independiente inmediata sobre lo ocurrido, así como sobre el uso excesivo de la fuerza dentro de este centro, considerado uno de los más polémicos del país.
La muerte de González no es un hecho aislado. Forma parte de una cifra escalofriante: 18 personas han muerto bajo custodia de ICE en apenas los primeros cuatro meses de 2026 a nivel nacional, y 49 desde que Donald Trump inició su segundo mandato. Un récord histórico que muchos activistas califican de “horripilante”.
En California las muertes también son un problema. Detrás de puertas cerradas y bajo estricta vigilancia, una serie de muertes en centros de detención migratoria ha encendido las alarmas. Lo que algunos describen como incidentes aislados, para defensores de derechos humanos es ya un patrón inquietante.
En lo que va de 2026, al menos dos personas han muerto bajo custodia de ICE en el estado. Los nombres comienzan a acumularse, y con ellos, las preguntas.
En marzo, José Guadalupe Ramos-Solano falleció en el Adelanto Detention Center, una de las instalaciones más grandes del país. Reportes apuntan a posibles fallas en la atención médica y condiciones deficientes. Ese mismo mes, Alberto Gutiérrez-Reyes murió tras ser trasladado a un hospital desde un centro de detención en el área de Victorville. Su caso también ha sido vinculado a retrasos en atención médica.
Pero la historia no comenzó este año.
En 2025, al menos tres muertes ya habían sido documentadas en centros de detención en California: Ismael Ayala-Uribe, Gabriel García-Avilés. también en Adelanto, y Huabing Xie, quien falleció en una instalación del sur del estado. Distintos reportes coinciden en factores similares: problemas de salud, atención médica cuestionada y condiciones de detención preocupantes.
El adelanto emerge como un punto crítico. En este solo centro se han registrado múltiples muertes en un corto periodo, lo que ha llevado a activistas a denunciar un sistema que, aseguran, pone vidas en riesgo.
En cuanto a la muerte de González, las reacciones no se hicieron esperar.
Amílcar Valencia, director ejecutivo de la organización El Refugio, declaró que nadie debería morir en detención
“Lamentablemente, las muertes en detención han aumentado drásticamente bajo este régimen. Stewart Detention Center tiene la reputación de ser uno de los centros de detención más mortales del país”, dijo Valencia.
“Se necesita acción ahora; no podemos permitir que más personas sean puestas en riesgo. Exigimos justicia, una investigación independiente completa de todas las muertes en esta instalación y un compromiso del Congreso para terminar el contrato de CoreCivic y cerrar Stewart”, dijo.
Priyanka Bhatt, abogada con Project South, expresó enfurecimiento.
“La muerte de Denny Adán González marca la muerte número 21 bajo custodia de ICE en Georgia. Este número impactante y vergonzoso solo continuará creciendo a menos que se tomen medidas ahora. La responsabilidad por el número inconcebible de muertes recae en ICE y en la corporación privada de prisiones CoreCivic. Este sistema fundamentalmente violento y orientado al lucro debe ser cerrado”, sostuvo.
El Centro de Detención Stewart, operado por la corporación privada CoreCivic, alberga a más de 2,000 personas diariamente. Pero su historial está manchado por años de denuncias: abuso, negligencia médica, condiciones insalubres, trabajo forzado, aislamiento extremo y hasta agresiones sexuales. En 2023, varias mujeres denunciaron abusos sexuales cometidos por un enfermero del centro.
En medio de la indignación, el Congreso dio un paso sin precedentes al aprobar un proyecto que elimina el financiamiento anual para ICE, reflejando el creciente rechazo social a estas prácticas.
Adelina Nicholls, directora ejecutiva de Georgia Latino Alliance for Human Rights, afirmó un patrón preocupante de negligencia dentro de las instalaciones de detención de ICE.
“Condenamos inequívocamente el trato inhumano reportado en el Stewart Detention Center, incluido el uso de confinamiento solitario prolongado, la atención inadecuada de salud mental y un largo historial documentado de abusos y negligencia. Estas jaulas no solo son inaceptables, son peligrosas y ponen en riesgo la vida”, dijo la activista.
“Continuaremos luchando por el cierre de instalaciones que perpetúan el daño y por abolir ICE en Georgia y más allá”, sostuvo.
