Amenazas vinculadas a cárteles y al caso Epstein llevaron a la fiscal general de EE. UU. a mudarse a una residencia militar segura.
WASHINGTON – La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, dejó el apartamento en el que vivía en Washington tras recibir una serie de amenazas en su contra. Como medida de seguridad, fue trasladada a una vivienda dentro de una base militar en el área de Washington D. C., donde actualmente permanece bajo resguardo.
La decisión se tomó luego de que autoridades federales detectaran advertencias consideradas creíbles. Personas familiarizadas con el caso informaron a The New York Times que las amenazas provendrían tanto de cárteles del narcotráfico como de individuos molestos por el manejo que el Departamento de Justicia (DOJ) ha dado a la investigación relacionada con Jeffrey Epstein.
El cambio de residencia forma parte de una estrategia más amplia para proteger a altos funcionarios que han sido blanco de intimidaciones en los últimos meses.
Presiones por el caso Epstein
La fiscal general también ha estado bajo presión pública por la gestión de los documentos vinculados al caso Epstein. Sobrevivientes de los delitos asociados al financiero han exigido al gobierno mayor transparencia en torno a los archivos de la investigación.
Durante la transmisión del Super Bowl, un anuncio televisivo financiado por sobrevivientes pidió directamente a Bondi publicar la totalidad de los documentos relacionados con el caso.
“Apóyenos. Díganle a la fiscal general Pam Bondi que es hora de conocer la verdad”, decía el mensaje emitido durante el evento deportivo.
Otros funcionarios también bajo protección
Bondi no sería la única figura del gobierno que ha reforzado su seguridad. El subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, considerado uno de los principales arquitectos de la agenda migratoria de la administración de Donald Trump, también habría cambiado de residencia a una con mayores medidas de protección.
De acuerdo con reportes, otros altos funcionarios —entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio, la exsecretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem y el secretario de Defensa Pete Hegseth— han sido ubicados en residencias con seguridad reforzada, algunas de ellas dentro de instalaciones militares.
Las autoridades no han revelado la ubicación exacta de la base donde se encuentra Bondi ni los detalles de su estancia por razones de seguridad.
Una medida que tiene precedentes
Aunque poco visible para el público, el traslado de altos funcionarios a instalaciones militares no es una práctica inédita en Washington cuando existen amenazas creíbles.
Durante la primera administración Trump, por ejemplo, el entonces secretario de Estado Mike Pompeo y el secretario de Defensa James Mattis también residieron temporalmente en bases militares.
Algo similar ocurrió años antes, durante el gobierno de George W. Bush, cuando el secretario de Defensa Robert Gates vivió por un periodo prolongado en una vivienda naval cercana a Washington.
En el caso de Bondi, el traslado habría ocurrido alrededor de la fecha del Super Bowl o poco después, en medio del aumento de tensiones políticas y mediáticas en torno al caso Epstein.
