FRÁNCFORT – Las empresas y los consumidores de Estados Unidos pagan la mayor parte del impacto de los aranceles de la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, aunque las empresas europeas también sufren una caída de las exportaciones, según un estudio.
Los economistas del Banco Central Europeo (BCE) dicen en un estudio que “los costes de los aranceles están recayendo principalmente en las empresas y los consumidores de EEUU y solo un 5 % de los costes corren a cargo de empresas extranjeras”.
Los aranceles de EEUU subieron desde enero a noviembre de 2025 del 3 hasta el 18 %.
La magnitud de los ajustes en los precios y las cantidades exportadas varían en los socios comerciales como China, Canadá, México y la Unión Europea (UE), añaden los economistas del BCE en un recuadro del próximo boletín económico, publicado este lunes.
Las empresas exportadoras a Estados Unidos absorben solo una pequeña fracción de los costes relacionados con el aumento de los aranceles.
Un aumento del 10 % de los aranceles implica solo un aumento del 9,5 % de los precios, por lo tanto una pequeña fracción del aumento de los aranceles es absorbido por los exportadores.
Pero el impacto de los aranceles en los volúmenes de importación es grande.
Un aumento del 10 % de los aranceles resultaría en una caída del 37 % de los volúmenes de importación, según el estudio del BCE.
En la categoría de productos que todavía se negocian con los aranceles, ese aumento provocaría una caída de los volúmenes de importación del 4,3 %.
Los costes asociados al aumento de los aranceles se trasladan a lo largo de la cadena de precio.
Una tercera parte de esos costes recae en los consumidores de Estados Unidos y si los aranceles se aplican durante más tiempo la cantidad será mayor.
A largo plazo, los costes podrían llegar a un nivel en el que las empresas de EEUU agotan su capacidad de absorberlos.
En el sector automovilístico, los aranceles han llevado a EEUU a desvincularse sobre todo de China y la Unión Europea (UE) en favor de Canadá y México.
“El aumento de las importaciones automovilísticas de Canadá y México refleja el fortalecimiento de las relaciones económicas existentes”, según los economistas del BCE.
Sin embargo, la UE y Japón han reducido mucho los volúmenes de automóviles exportados y su valor.
