El vapeo vuelve a estar en el centro del debate. Qué dicen los estudios sobre los cigarrillos electrónicos y su posible vínculo con el cáncer.
LONDRES – Durante años, los cigarrillos electrónicos se instalaron como una alternativa “menos dañina” al tabaco. Más modernos, sin humo y con sabores atractivos, ganaron terreno sobre todo entre jóvenes y adultos que buscaban reducir riesgos. Pero ese relato empieza a resquebrajarse.
Nuevas investigaciones lo relacionan con el desarrollo de tumores, según una nueva revisión en la revista ‘Carcinogenesis‘, de la Universidad de Oxford. Los expertos están poniendo el foco en lo que realmente se inhala al vapear y en los efectos que puede tener a largo plazo. Y aunque todavía hay preguntas abiertas, el mensaje de los expertos es cada vez más claro: no son inocuos, y podrían estar asociados a riesgos que muchos subestiman.

Los investigadores detectaron que el aerosol del vapeo contiene compuestos potencialmente peligrosos, como nitrosaminas derivadas de la nicotina, metales y sustancias químicas volátiles.
El dato adquiere cada vez más relevancia de cara a las estadísticas: según un informe publicado en el New England Journal of Medicine, “el vapeo, término para referirse al uso de cigarrillos electrónicos, se ha duplicado en los adolescentes en los últimos dos años en los Estados Unidos”.
Actualmente, alrededor del 25% de los estudiantes de último año de la escuela secundaria-preparatoria, 20% de estudiantes de segundo año y 9% de estudiantes de octavo año usan cigarrillos electrónicos.
Qué preocupa hoy sobre el vapeo
El trabajo no se basa en una sola evidencia, sino en la combinación de estudios en animales, análisis de laboratorio y biomarcadores en humanos. Entre los hallazgos más relevantes aparecen señales que la ciencia ya asocia con el desarrollo de cáncer: daño en el ADN, inflamación y estrés oxidativo en tejidos respiratorios.
El principal problema es que los cigarrillos electrónicos no eliminan la exposición a sustancias potencialmente dañinas. Aunque contienen menos compuestos cancerígenos que el tabaco tradicional, el aerosol que generan incluye químicos que pueden afectar la salud.
Además, algunos estudios detectaron la presencia de metales y compuestos tóxicos que, con el uso prolongado, podrían tener impacto en el organismo.
El punto crítico: los efectos a largo plazo todavía no están completamente estudiados, pero eso no significa que no existan.
El vínculo con el cáncer: lo que sí se sabe sobre el impacto del vape
“La evidencia fisiológica de exposición mediante biomarcadores revela daño en el ADN correlacionado con metabolitos derivados del vapeo atribuibles a carcinógenos, incluyendo nitrosaminas derivadas de la nicotina, compuestos orgánicos volátiles, agentes derivados de los saborizantes y ciertos metales”, destacan los investigadores en el estudio.
Hoy no hay una respuesta definitiva sobre si vapear causa cáncer de forma directa. Pero sí hay señales que preocupan. Organizaciones médicas advierten que el uso de cigarrillos electrónicos puede estar relacionado con el desarrollo de enfermedades pulmonares y, potencialmente, con ciertos tipos de cáncer.
El problema es que el vapeo expone al cuerpo a sustancias que, aunque en menor cantidad que el cigarrillo convencional, siguen siendo dañinas. Y esa exposición acumulada es la que genera incertidumbre.
Por qué el riesgo es mayor de lo que parece
Hay un factor clave que explica por qué el vapeo genera tanta preocupación: la percepción de seguridad. Muchas personas, especialmente jóvenes, lo consideran una opción “light”. Pero los especialistas advierten que puede convertirse en puerta de entrada al consumo de nicotina y al tabaquismo tradicional.
Además, la nicotina sigue presente en la mayoría de los dispositivos, lo que mantiene la adicción y prolonga la exposición.

Un estudio de 2026 alerta sobre el posible vínculo entre el vapeo y el cáncer, con evidencia de daño en el ADN y efectos en los pulmones.
Qué dicen los expertos: por qué insisten en la cautela
El consenso médico es claro en algo: todavía falta evidencia a largo plazo, pero eso no justifica asumir que el vapeo es seguro.
Instituciones como la American Cancer Society remarcan que los efectos del uso prolongado aún se están estudiando, y que todos los productos relacionados con el tabaco implican riesgos para la salud.
En otras palabras, el problema no es solo lo que se sabe, sino lo que todavía no se sabe.
El vape como reemplazo del cigarrillo tradicional: ¿Conviene?
El vapeo creció rápido porque parecía una alternativa más segura. Pero esa idea hoy está en revisión.
El dato que empieza a instalarse es incómodo: cambiar el cigarrillo tradicional por uno electrónico no elimina el riesgo, solo lo transforma. Y en salud, esa diferencia puede ser más importante de lo que parece.
