Dos de cada tres hispanos en EE.UU. no logran estabilidad económica, según Urban Institute

05/14/2026

La comunidad latina aparece entre los grupos con mayor presión financiera en EE.UU., incluso entre familias con empleo e ingresos estables

PORTLAND – Vivir en Estados Unidos ya exige un ingreso de seis cifras para que una familia pueda cubrir sus gastos sin endeudarse, pero el 66% de los hispanos ni siquiera se acerca a ese nivel de ingreso, según un análisis del Urban Institute actualizado en 2026.

Además, el reporte señala que una familia de dos padres con hijos necesita alrededor de $144,700 al año para vivir con verdadera estabilidad económica, pero más de la mitad de los padres, y el 66% de las personas hispanas, no llegan a ese nivel de ingreso.

El problema va más allá del ingreso mensual. A nivel nacional, cerca del 49% de las personas en EE.UU. vive en hogares que no alcanzan ese umbral, pero entre las familias con hijos la cifra sube a 56%. En términos prácticos, dos de cada tres personas latinas viven en familias que no pueden cubrir el costo real de la vida sin recurrir a deuda, recortar gastos esenciales o atrasarse en pagos.

Lo que realmente mide la “seguridad económica”

Urban Institute no usa la medición tradicional de pobreza, sino un indicador, conocido como True Cost of Economic Security (TCES), el cual calcula cuánto necesita una familia para cubrir sus gastos de vivienda, comida, transporte, salud, cuidado infantil y otras necesidades esenciales, además de estimar cierto margen para ahorrar y proyectar estabilidad.

Esta medición permite evaluar las finanzas de una familia, que puede no ser pobre según los parámetros oficiales y, aun así, vivir en una situación frágil ante eventualidades como un despido, una enfermedad o aumento de la renta, empujándola al endeudamiento.

¿Por qué los hispanos están más expuestos?

La vulnerabilidad económica de los hispanos no es casual. Urban Institute advirtió en otro análisis sobre inclusión financiera que los latinos están históricamente excluidos de los sistemas bancarios y financieros, al tiempo que enfrentan altas cargas de deuda, bajos niveles de ahorro y escaso acceso a productos financieros asequibles.

Barbara Martínez, administradora del programa de creación de activos en Heartland Alliance, explicó que muchos latinos enfrentan barreras distintas para entrar al sistema financiero. “He encontrado tres grupos principales de latinos, cada uno con experiencias y desafíos únicos para acceder a servicios financieros”, sostuvo, al detallar obstáculos como el idioma, la falta de número de Seguro Social y la dependencia de intermediarios.

También advirtió que la falta de educación financiera desde edades tempranas deja a muchos jóvenes latinos expuestos a abusos. “Muchos latinos nacidos en EE.UU. crecen en hogares donde rara vez se habla de finanzas”, señaló. Esto hace que lleguen a grandes decisiones, como comprar casa o iniciar un negocio, cargados de deuda y vulnerables a préstamos abusivos.

El costo oculto de vivir “al día”

En términos prácticos, estar por debajo del umbral de seguridad económica implica ganar poco, pero también no contar con un margen de operación.

Esto significa que una familia puede pagar la renta este mes, pero no podría atender una eventualidad, como la descompostura del auto. Puede hacer las compras del supermercado, pero no juntar un fondo de emergencia. Puede seguir pagando la tarjeta, pero sigue acumulando intereses.

Urban Institute subraya que más del 40% de las personas que están por debajo del umbral TCES se ubican entre el 75% y el 100% de los recursos necesarios, es decir, están cerca de lograr estabilidad, pero todavía no tienen lo suficiente para vivir con seguridad y prosperar. Pero más del 16% que están por debajo del umbral no consigue llegar ni a la mitad de los recursos que necesitaría.

Lo que empeora la brecha para las familias latinas

El acceso a vivienda profundiza todavía más la brecha. El estudio indica que, entre las familias con hijos, casi 80% de las familias que viven en hogares en alquiler están por debajo del umbral de seguridad económica, mientras que entre propietarios esa proporción baja a alrededor de 40%. Para los hispanos, que tienen tasas de propiedad de vivienda y niveles de patrimonio mucho más bajos que los hogares blancos no hispanos, pagan más en renta y tienen menos colchón en caso de emergencia.

La conclusión es clara: trabajar no basta. Urban Institute encontró que, incluso entre las familias con al menos un integrante que es trabajador de tiempo completo durante todo el año, más del 40% sigue sin obtener recursos suficientes para llegar a la seguridad económica.

¿Qué pueden hacer las familias ahora mismo?

Aunque el problema es estructural, hay decisiones prácticas que pueden aliviar las finanzas familiares:

  • Separar ahorro de gasto diario, aunque sea con montos pequeños automáticos.
  • Evitar intermediarios informales para abrir cuentas, pedir créditos o invertir dinero.
  • Buscar asesoría financiera en español de organizaciones sin fines de lucro o entidades comunitarias.
  • Revisar elegibilidad para créditos fiscales, especialmente en hogares de estatus migratorio mixto.
  • Reducir deuda de alto interés antes de asumir nuevas obligaciones grandes.

Urban Institute y organizaciones aliadas también han señalado que ampliar permanentemente ayudas como el crédito tributario por hijos “beneficiaría enormemente a las familias latinas y a las comunidades sobrecargadas”.

Preguntas frecuentes (FAQ) sobre la seguridad económica de los hispanos en EE.UU.

¿Qué significa que el 66% de los hispanos está por debajo del umbral?
Significa que dos terceras partes de la población hispana vive en familias sin recursos suficientes para cubrir necesidades básicas, afrontar emergencias y mantener niveles manejables de deuda.

¿Eso equivale a estar en pobreza?
No. El informe usa un estándar más amplio que la pobreza oficial. Evalúa si una familia realmente puede vivir con estabilidad, no solo si supera o no la línea federal de pobreza.

¿Qué grupo está peor: hispanos o familias con hijos?
Ambos aparecen muy afectados, pero el porcentaje es más alto entre hispanos: 66%, frente a 56% en familias con hijos.

¿Tener trabajo protege de esta inseguridad?
No siempre. Más del 40% de las personas en familias con un trabajador de tiempo completo durante todo el año sigue por debajo del umbral TCES.

¿La vivienda hace diferencia?
Sí. Ser propietario reduce de forma importante el riesgo de inseguridad económica frente a quienes rentan, especialmente en familias con hijos.

Conclusión

El dato de que 66% de los hispanos en EE.UU. no alcanza seguridad económica real retrata algo más profundo que una dificultad pasajera: muestra una estructura donde trabajar duro muchas veces no basta para superar la vulnerabilidad financiera.

Si los costos siguen subiendo, el acceso financiero sigue siendo desigual y la vivienda continúa fuera del alcance de millones, esa inestabilidad dejará de ser una etapa temporal para convertirse en una condición crónica para una parte enorme de la comunidad latina.