No basta con comer menos: el cambio en la dieta que protege el corazón

07/17/2026

Una revisión científica revela que la calidad de los alimentos importa más que las calorías para prevenir infartos y otras enfermedades cardiovasculares

PORTLAND – Durante años, el consejo para cuidar el corazón fue simple: comer menos grasa, reducir las calorías y bajar de peso. Sin embargo, una nueva revisión científica concluye que la calidad de los alimentos importa mucho más que la cantidad y que ciertos patrones de alimentación ofrecen una protección cardiovascular claramente superior.

El trabajo, publicado en la revista Current Problems in Cardiology, analizó la evidencia más reciente sobre nutrición y factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión, el colesterol alto y la diabetes. La conclusión es clara: no existe un alimento milagroso, sino un patrón de alimentación saludable que puede reducir de forma importante el riesgo cardiovascular.

La dieta mediterránea sigue siendo la gran ganadora

Entre todos los modelos analizados, la dieta mediterránea continúa siendo la que acumula la evidencia científica más sólida.

Se basa en priorizar:

  • Frutas y verduras.
  • Legumbres.
  • Cereales integrales.
  • Aceite de oliva extra virgen.
  • Frutos secos.
  • Pescado.
  • Un consumo limitado de carnes rojas y alimentos ultraprocesados.

Los investigadores recuerdan que el histórico estudio PREDIMED ya había demostrado una reducción cercana al 30% de los eventos cardiovasculares mayores en personas con alto riesgo que seguían este patrón alimentario suplementado con aceite de oliva o frutos secos.

El error es mirar solo las calorías

Uno de los mensajes más importantes del trabajo es que no todos los carbohidratos ni todas las grasas tienen el mismo efecto sobre la salud. Algunos de los ejemplos:

  1. Los cereales integrales, frutas, verduras y legumbres ayudan a disminuir el riesgo cardiovascular.
  2. Los azúcares refinados y los productos ultraprocesados aumentan el riesgo de obesidad y alteraciones metabólicas.
  3. Reemplazar grasas saturadas por grasas insaturadas mejora el colesterol y protege las arterias.

Los autores sostienen que reducir simplemente la cantidad de grasa o de carbohidratos no garantiza mejores resultados si la calidad de los alimentos sigue siendo baja.

Cinco cambios que sí marcan la diferencia

La revisión identifica varias estrategias respaldadas por la evidencia:

  • Consumir al menos 25 a 40 gramos de fibra al día.
  • Elegir proteínas vegetales con mayor frecuencia.
  • Reemplazar mantequilla y grasas animales por aceite de oliva y frutos secos.
  • Comer pescado regularmente.
  • Reducir el consumo de carnes procesadas y alimentos ultraprocesados.

La sal también importa

La hipertensión continúa siendo uno de los principales factores de riesgo para infartos y accidentes cerebrovasculares.

Los investigadores recomiendan limitar el consumo de sal a menos de cinco gramos diarios, aumentar el consumo de frutas y verduras y acompañar la alimentación con actividad física regular. Tanto la dieta mediterránea como la dieta DASH demostraron beneficios para controlar la presión arterial.

El ejercicio sigue siendo parte del tratamiento

La alimentación, por sí sola, no alcanza. La revisión concluye que los mejores resultados aparecen cuando una dieta saludable se combina con actividad física regular y mantenimiento de un peso saludable. También es clave dejar el tabaco o cualquier otra sustancia que se fume y tener un consumo moderado o nulo de alcohol.

En conjunto, estos cambios reducen varios de los principales factores que aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular.