El hombre de 28 años, de Guanajuato, trabajaba como vendedor de muebles y tenía un boleto de retorno a México para el 18 de julio. Fue atropellado por un camión para evitar un operativo contra migrantes en Florida.
ORLANDO – Una semana, cuatro muertes y una agencia bajo sospecha. Dos de ellos, mexicanos. El nombre más reciente que se suma a una lista que ha causado indignación en México y Estados Unidos es el de Juan Jairo Coronilla, originario de Guanajuato y de 28 años de edad. Llevaba apenas dos días en Orlando, Florida, cuando murió fue atropellado por un tractocamión al huir de un operativo del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). El fallecimiento de Coronilla, quien se encontraba en el país de forma legal con una visa de trabajo y planeaba regresar a México el 18 de julio, de acuerdo a lo compartido por su esposa, vuelve a poner los reflectores sobre la gestión de agencia gubernamental y el rastro de muerte que va dejando.
La muerte de Coronilla sucedió el pasado martes 14 de julio, poco después de las siete de la mañana. Varias personas que estaba presentes han contado a medios locales que el hombre estaba con tres compañeros dentro de un vehículo en una gasolinera y, al ver a los agentes de inmigración, todos intentaron huir en distintas direcciones. Coronilla cruzó una carretera, pero resbaló en el pasto mojado y fue atropellado por un camión de la compañía Eggland’s Best.
Yezzika Alamilla, esposa de Coronilla, llegó a Orlando para reconocer y repatriar el cuerpo de su pareja. En sus primeras declaraciones a la prensa, que la esperaba en el aeropuerto, dijo que su marido “tenía una visa de turista. Tenía tres semanas en EE UU. Aquí, en Florida, dos días”. Sin embargo, en un audio de un familiar del fallecido, la mujer aclara que “él venía con su visa de trabajo” y reconoce que la situación la ha sobrepasado.

El conductor del camión y otros testigos intentaron dar primeros auxilios al mexicano, pero falleció en el lugar. Sara Atkinson, una enfermera veterinaria de 42 años que presenció el incidente, intentó resucitar a Coronilla con compresiones torácicas durante unos 10 o 15 minutos, antes de que llegaran los paramédicos. “Quiero que su familia sepa que no murió solo ese día. Yo estuve con él. Todos los presentes en la escena lucharon por él”, fue el mensaje que envió Atkinson a los familiares del mexicano.
De acuerdo con el primo de Coronilla, Benjamín Fonseca, la última vez que lo pudo ver en San Luis de la Paz, en el Estado de Guanajuato, fue hace un mes y medio. A través de una llamada telefónica, cuenta que su trabajo principal era como vendedor de muebles en tiendas departamentales. Sin embargo, desconoce si Coronilla viajó a Estados Unidos por un tema de negocios relacionado con su fuente laboral.
Coronilla era padre de dos niños y, según su primo, una persona “muy agradable y social”. “Sin conocerte, se te acercaba, te platicaba. No se cerraba con la gente. Era muy carismático, la verdad. Una persona de bien”, afirma Fonseca.
La familia de Coronilla ha puesto en marcha una campaña de recolección, tanto en Estados Unidos como en México, para juntar dinero para su repatriación. “Ella [Alamilla] me comenta que muchos han levantado la mano diciendo ‘Vamos a ayudarte’, pero no llega el apoyo por una o por otra razón; o porque le están pidiendo documentación que aún no existe, como en este caso es el acta de defunción”, explica Fonseca. Ni el Consulado de México en Orlando, a cargo de los trámites de repatriación, ni la Secretaría de Relaciones Exteriores han ofrecido detalles adicionales sobre el caso.
El caso de Coronilla sigue rodeado de muchas interrogantes. “No sabemos por qué corrió, no sabemos si tenía miedo”, ha dicho a este diario la activista Isaret Jeffers, portavoz del Colectivo Árbol, que brindó apoyo a la viuda de Coronilla para que viajara a Florida el pasado viernes 17. Según informó la familia de la víctima, Coronilla había llegado a Estados Unidos hace tres semanas, había estado en Georgia y llevaba dos días en Florida. Planeaba regresar a México el sábado 18 de julio. “Es muy triste y no es solo el caso de Juan Jairo; toda la comunidad está padeciendo. Aquí ya no hay nadie que se escape”, ha agregado Jeffers.
Esta nueva muerte de un mexicano durante un operativo del ICE, sucede en medio de los múltiples frentes que han tensado las relaciones diplomáticas entre Palacio Nacional y la Casa Blanca. Al menos 17 mexicanos —14 en centros de detención y tres durante operativos para su captura— han muerto en operativos o bajo custodia de esta agencia federal desde el retorno de Donald Trump al poder. La muerte de Lorenzo Salgado a manos de la policía migratoria estadounidense el pasado 9 de julio, en Houston, Texas, rodeada una vez más de polémica por la desproporción y la violencia de la actuación de las fuerzas del orden de ese país, propiciaron por primera vez una respuesta firme y airada del Gobierno de Claudia Sheinbaum.
Tanto la presidenta como la Cancillería han pasado de las quejas diplomáticas a la acción penal por dos vías: ante el Departamento de Justicia y ante las fiscalías de los Estados donde ocurrieron las muertes. También ha remitido el asunto al Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. En el plano civil, demandas contra las empresas privadas que gestionan los centros de detención de migrantes del otro lado de la frontera.
Sin embargo, las misivas no sentaron del todo bien en Washington. El Gobierno de Estados Unidos devolvió el viernes pasado al embajador mexicano en Washington, Roberto Lazzeri, las cartas que el Gobierno de Sheinbaum envió el 13 de julio a los centros de detención de migrantes donde habían fallecido mexicanos. Según un comunicado en redes sociales de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak, diplomático del Departamento de Estado al frente de esa dependencia, devolvió las cartas de México “que aspiran a dirigir las acciones del personal del Gobierno de Estados Unidos que opera en territorio soberano de Estados Unidos”.
Queda por ver cómo se le dará cierre al caso de Coronilla y si sus familiares, como tantas otros que han pasado por situaciones similares, obtienen respuestas claras y satisfactorias por la pérdida de su ser querido; mientras el cambio de estrategia del Gobierno mexicano es puesto a prueba ante las acciones del ICE.
