CIUDAD DE PANAMÁ – Un potente terremoto de magnitud 7.7 sacudió Panamá el viernes por la tarde, provocando el colapso de viviendas, comercios y otras estructuras en comunidades cercanas al epicentro, dejando varios heridos y activando alertas de tsunami en distintas partes de América Latina, mientras residentes atemorizados salían a las calles de Ciudad de Panamá y enormes congestionamientos de tránsito paralizaban gran parte de la capital.
Las autoridades panameñas reportaron daños considerables en edificios, carreteras e infraestructura pública en varias provincias, además de cortes de electricidad, interrupciones en el suministro de agua y decenas de réplicas. Hasta la tarde del viernes no se habían confirmado fallecidos, aunque los organismos de emergencia advirtieron que las evaluaciones continuaban y que las comunicaciones con algunas comunidades afectadas seguían siendo difíciles.
El terremoto ocurrió a las 12:56 p.m., hora local, 1:56 p.m., hora del este de Estados Unidos, con epicentro aproximadamente a 7.5 millas al oeste-suroeste de Pitaloza Arriba, en la península de Azuero, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). La agencia estadounidense reportó una magnitud de 7.7, mientras que las autoridades panameñas calcularon el sismo en 7.2.
Imágenes transmitidas por la televisión desde localidades cercanas al epicentro mostraron viviendas colapsadas, fachadas comerciales dañadas y otras estructuras destruidas, ofreciendo las primeras evidencias visuales de la devastación en comunidades donde los modelos preliminares del USGS habían advertido de sacudidas severas.
Las provincias de Coclé, Veraguas y Los Santos figuraban entre las más afectadas, según Malitzie Rivera, subdirectora general del Sistema Nacional de Protección Civil de Panamá (SINAPROC).
Rivera indicó que los organismos de emergencia habían recibido reportes de daños en edificios gubernamentales, establecimientos comerciales, iglesias, carreteras y otras infraestructuras. Varias iglesias sufrieron daños en sus cúpulas, mientras que un hotel en Coclé y estaciones de bomberos en Los Santos también resultaron afectados.
La funcionaria confirmó que algunos residentes habían sufrido lesiones leves y estaban recibiendo atención en hospitales y otros centros médicos, pero señaló que las autoridades no habían recibido reportes de fallecidos.
“Al momento no llevamos víctimas, solamente personas lesionadas, lesiones menores que se han estado registrando y atendiendo en los centros médicos”, dijo Rivera durante una comparecencia televisada.
Equipos de bomberos, personal de la Cruz Roja y efectivos de los organismos de seguridad estaban siendo desplegados para inspeccionar las estructuras dañadas y prestar asistencia a las comunidades afectadas.
Capital paralizada
En Ciudad de Panamá, aproximadamente a 125 millas del epicentro, el terremoto provocó que residentes atemorizados salieran apresuradamente de los edificios y se congregaran en calles y espacios abiertos.
Aunque la cobertura televisiva sugería que la capital había escapado de la destrucción estructural generalizada observada en comunidades más cercanas al epicentro, el terremoto provocó importantes alteraciones en la vida cotidiana.
El tránsito se congestionó gravemente cuando miles de residentes intentaron regresar a sus hogares en automóvil, dejando las principales vías prácticamente paralizadas.
La ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, explicó que parte del congestionamiento se debía a inspecciones de seguridad en el puente Centenario, una de las principales arterias de transporte de la capital.
Montalvo señaló que las autoridades habían restringido un carril mientras se evaluaba la estructura y destacó que la seguridad de la población debía tener prioridad sobre la circulación vehicular.
“No podemos arriesgar la vida de nadie”, afirmó, al señalar que por el puente circula un gran volumen de vehículos.
La ministra pidió a los residentes mantener la calma y evitar las estructuras que pudieran haber sufrido daños mientras los equipos de emergencia inspeccionaban las zonas afectadas.
“Lo importante en una situación como esta, mantener la calma”, dijo Montalvo.
También aseguró a la población que las instituciones gubernamentales, los bomberos y los equipos de protección civil se estaban movilizando por todo el país.
El gobierno respondería en todos los lugares donde se hubieran reportado problemas, incluidos centros educativos y establecimientos de salud, afirmó.
Daños a servicios esenciales
Más allá de la destrucción de edificios, las autoridades expresaron preocupación por los daños a infraestructuras que podrían interrumpir los servicios esenciales para la población.
Rivera indicó que casi todas las plantas potabilizadoras del país habían reportado algún grado de daño en su infraestructura, aunque todavía se estaba evaluando su alcance.
Señaló que una planta potabilizadora en Chiriquí estaba funcionando apenas al 20% de su capacidad normal.
Los cortes de electricidad agravaron las dificultades. Algunas zonas de Los Santos y Veraguas permanecieron sin suministro eléctrico durante más de 30 minutos, lo que interrumpió las comunicaciones y el funcionamiento de servicios esenciales.
Rivera advirtió que la persistencia de los problemas eléctricos podría interferir con el funcionamiento de las plantas potabilizadoras y retrasar el restablecimiento del suministro de agua.
Los organismos de emergencia también reportaron carreteras dañadas, postes eléctricos caídos y dificultades para llegar a comunidades donde se habían interrumpido la electricidad y las conexiones a internet.
Estas interrupciones aumentaron la preocupación de que todavía no se hubieran reportado otros daños y personas lesionadas.
Las autoridades instaron a los residentes a informar a los servicios de emergencia sobre edificios afectados, carreteras bloqueadas y otros problemas a medida que se restablecieran las comunicaciones.
Amenazas de tsunami
El Departamento de Estado de Estados Unidos advirtió el viernes sobre posibles amenazas de tsunami en nueve países latinoamericanos tras el potente terremoto en Panamá e instó a los estadounidenses que se encontraran en las costas afectadas a trasladarse a terrenos elevados y evitar las estructuras dañadas.
En una alerta publicada en X, la cuenta TravelGov del departamento indicó que el Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos había identificado posibles amenazas para Panamá, Costa Rica, El Salvador, Perú, México, Guatemala, Nicaragua, Colombia y Ecuador.
“Podrían producirse corrientes fuertes e inusuales y aumentos impredecibles del nivel del agua a lo largo de la costa”, advirtió el departamento.
El aviso también señaló que después del terremoto de magnitud 7.7 podrían registrarse réplicas capaces de causar daños adicionales. Se recomendó a los estadounidenses en las zonas afectadas mantenerse alejados de la costa, evitar entrar en edificios dañados y prepararse para posibles interrupciones de electricidad y comunicaciones.
La advertencia no indicaba que olas destructivas de tsunami hubieran alcanzado los nueve países. Instaba a los residentes a seguir las transmisiones locales de emergencia y acatar las instrucciones de las autoridades a medida que evolucionara la situación.
Vigilancia en zonas costeras
Las autoridades panameñas también vigilaban condiciones inusuales en sectores de la costa del Pacífico después de recibir reportes de que el mar había retrocedido varios metros en algunas zonas costeras.
Rivera señaló que las autoridades habían recibido informes sobre el retroceso del mar en Chiriquí y Veraguas y estaban coordinando la vigilancia con las autoridades marítimas y los organismos de seguridad de Panamá.
Indicó que un centro de monitoreo de tsunamis del Pacífico había advertido que podrían producirse olas de entre 30 y 100 centímetros de altura, aproximadamente entre uno y tres pies.
Las autoridades también vigilaban las condiciones en islas como Toque, donde se habían reportado daños en viviendas, e Isla Caña, donde se estaban observando cambios en el nivel del mar.
Rivera instó a los residentes de las zonas costeras a mantenerse atentos a las variaciones del nivel del mar, identificar rutas hacia terrenos elevados y reportar cualquier condición inusual a los organismos de emergencia.
Montalvo también recomendó a la población mantenerse alejada del mar y de los ríos mientras los equipos de emergencia continuaban sus evaluaciones.
Decenas de réplicas
Rivera informó que las autoridades habían registrado más de 47 réplicas después del terremoto inicial y advirtió que se esperaban nuevos temblores.
Señaló que el edificio donde los funcionarios realizaban sus operaciones de emergencia había sido evacuado repetidamente debido a las continuas sacudidas.
La subdirectora instó a las escuelas, empresas, oficinas gubernamentales y edificios residenciales a revisar sus procedimientos de evacuación e identificar zonas seguras de reunión.
También advirtió sobre los rumores y destacó que los terremotos no pueden predecirse con la misma anticipación con la que es posible advertir sobre determinados fenómenos meteorológicos.
Los modelos preliminares del USGS estimaron que aproximadamente 36,000 personas vivían en zonas expuestas a sacudidas severas, 537,000 en áreas expuestas a sacudidas muy fuertes y 731,000 en zonas donde los movimientos fueron fuertes.
Cerca del epicentro, la agencia estimó una intensidad de VIII, clasificada como severa en la escala de intensidad de Mercalli modificada, que mide la fuerza de las sacudidas del terreno en lugares específicos.
Se estimó que comunidades como Macaracas, Ocú, Las Tablas, Chitré y Santiago experimentaron una intensidad de VII, equivalente a sacudidas muy fuertes, capaces de dañar edificios, particularmente aquellos de construcción vulnerable.
La evaluación automatizada anterior del USGS también había asignado una alerta roja por posibles pérdidas económicas y una alerta amarilla por posibles víctimas mortales. Esas proyecciones se generaron antes de que estuvieran disponibles informes exhaustivos sobre los daños y no deben interpretarse como pérdidas confirmadas.
El alcance de la destrucción seguía siendo incierto el viernes, mientras los equipos de emergencia continuaban inspeccionando edificios, carreteras, instalaciones de suministro de agua y otras infraestructuras.
Para las autoridades panameñas, las prioridades inmediatas eran llegar a las comunidades cercanas al epicentro, atender a los heridos, restablecer los servicios esenciales y determinar si se habían producido daños adicionales en zonas que todavía enfrentaban dificultades de comunicación.