Francia e Italia han manifestado su malestar por el hecho, en tanto que el presidente israelí, Isaac Herzog, se sumó a los argumentos de la policía y del primer ministro, Benjamin Netanyahu, en el sentido de que la decisión se tomó por razones de seguridad.
JERUSALÉN – Diversas reacciones ha causado la prohibición por parte de la policía israelí, a que el Patriarca Latino en Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, y el custodio de Tierra Santa, Francesco Iealpo, accedieran a la iglesia del Santo Sepulcro para oficiar la misa del Domingo de Ramos en ese templo.
Uno de los primeros en expresar su condena fue el presidente francés, Emmanuel Macron, quien aseguró en un mensaje en X que la decisión de la policía israelí se suma a la preocupante multiplicación de las violaciones del estatus de los Lugares Santos de Jerusalén».
El mandatario galo dijo «dar todo su apoyo al Patriarca Latino de Jerusalén y a los cristianos de Tierra Santa, a lo que se les ha impedido celebrar la misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro».
«El libre ejercicio de culto en Jerusalén ha de ser garantizado para todas las religiones», agregó.
Por su parte, el gobierno italiano consideró el hecho «una ofensa» no solo para los creyentes sino para toda comunidad que reconozca la libertad religiosa.
«El Santo Sepulcro de Jerusalén es un lugar sagrado para la cristiandad y, como tal, debe preservarse y protegerse para la celebración de los ritos sagrados», expresó el gobierno italiano en un comunicado.
Y añadió que «impedir la entrada al Patriarca de Jerusalén y al Custodio de Tierra Santa, además en una solemnidad fundamental para la fe como es el Domingo de Ramos, constituye una ofensa no solo para los creyentes, sino para toda comunidad que reconozca la libertad religiosa».
El ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, afirmó que pedirá explicaciones al embajador por haber impedido el acceso, y expresó su solidaridad a Pizzaball y a Ielpo.
«Es inaceptable haberles impedido entrar en la Iglesia del Santo Sepulcro. Por primera vez la policía israelí ha negado a los líderes de la Iglesia católica la posibilidad de celebrar la Misa del Domingo de Ramos en uno de los lugares más sagrados para millones de fieles del mundo», escribió Tajani en X.
El jefe de la diplomacia italiana también adelantó que instó al embajador italiano en Tel Aviv a expresar «la protesta del gobierno y expresar la posición italiana de protección, en cualquier circunstancia, de la liberta de religión».
En tanto, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, sostuvo que «desde el Gobierno de España condenamos este ataque injustificado a la libertad religiosa y exigimos a Israel que respete la diversidad de credos y el derecho internacional. Porque sin tolerancia es imposible convivir».
Mientras, el Gobierno brasileño consideró estas acciones de «extrema gravedad» y «contrarias al statu quo histórico de los sitios sagrados cristianos e islámicos de Jerusalén y al principio de libertad de culto».
«Impedir que el patriarca latino entre en la iglesia del Santo Sepulcro el Domingo de Ramos es un crimen que afecta tanto al mundo cristiano como al musulmán y requiere una intervención internacional urgente», indicó el Ministerio de Exteriores de la Autoridad Nacional Palestina en un comunicado.
Asimismo, agregó que esta decisión «sienta un peligroso precedente que socava la libertad de culto y atenta contra la auténtica presencia cristiana en el territorio palestino ocupado, incluyendo Jerusalén Este».
Por su parte, el grupo islamista Hamás consideró que la situación vivida este domingo por Pizzaballa es «una aplicación concreta de la política de judaización de la ocupación contra la Ciudad Santa, incluyendo sus lugares sagrados islámicos y cristianos, lo que refleja la amenaza existencial que se cierne sobre los monumentos y la identidad de Jerusalén».
«Juego de poder»
La situación se produce en medio de la guerra de Israel y Estados Unidos con Irán, por la que las autoridades israelíes mantienen clausurados los lugares santos de la Ciudad Vieja de Jerusalén (el complejo de la Mezquita de Al Aqsa, el Muro de los Lamentos y el Santo Sepulcro).
Además, también en este contexto se suspendió la tradicional procesión del Domingo de Ramos desde el Monte de los Olivos, ante la limitación por Israel de las reuniones en el país a menos de 50 personas.
«Este incidente constituye un grave precedente y supone un desprecio hacia la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, tienen la mirada puesta en Jerusalén», señaló un comunicado difundido por el Patriarcado Latino, que también aseguró que es la «primera vez en siglos» que ocurre algo así.
«Es un juego de poder. Es un símbolo», dijo a EFE en la ocupada militarmente Ciudad Vieja de Jerusalén, a escasos metros del Santo Sepulcro, un obispo de la Iglesia Greco-ortodoxa, que prefirió no dar su nombre.
El obispo aseguró no entender por qué más de un centenar de fieles habían podido congregarse, esa misma mañana, en una misa celebrada en la Iglesia de San Salvador de la Ciudad Vieja -a la que también acudió EFE-, pero las puertas del Santo Sepulcro debían permanecer cerradas.
«Ni durante la pandemia (de Covid) sucedió algo similar», dijo el obispo, mostrando en su teléfono móvil imágenes de la celebración del ritual del Fuego Sagrado en abril de 2020, cuando se permitió a un máximo de 15 personas en la Basílica en un evento que suele ser multitudinario.
Tanto la policía, como el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente de ese país, Isaac Herzog, justificaron la decisión en razones de seguridad.
No obstante, el mandatario israelí llamó al Patriarca Latino para trasladarle su «profundo pesar» por lo ocurrido.
«El presidente Herzog reafirmó el firme compromiso del Estado de Israel con la libertad religiosa para todas las confesiones, así como con el mantenimiento del statu quo en los lugares santos de Jerusalén. El presidente Herzog subrayó la importancia de fortalecer la coordinación futura con el Patriarca Latino», sostuvo un comunicado.
