PORTLAND – Una nueva realidad se está imponiendo para los viajeros de todo el mundo: pasajes y cargos más caros, menos opciones de vuelos y decisiones difíciles sobre si vale la pena pagar lo que cuesta un viaje.
El culpable es la volatilidad de los precios del petróleo y del combustible de aviación, que se han disparado con fuerza desde que comenzó la guerra en Oriente Medio y los combates cerca del estrecho de Ormuz crearon un cuello de botella para el suministro mundial de crudo.
“La volatilidad es la verdadera historia aquí”, manifestó Shye Gilad, un ex capitán de aerolínea que ahora enseña en uan escuela de negocios. “En este momento, las aerolíneas están tratando de apostar a lo que creen que ocurrirá en el futuro”.
Las líneas aéreas están respondiendo con cautela, recortando horarios y ajustando precios de maneras que, según expertos, se sentirán de forma desigual en el mercado, pero que en última instancia afectarán a casi todos los viajeros.
Las aerolíneas de bajo costo y los clientes que dependen de ellas probablemente sentirán el golpe primero y con mayor intensidad, señalan los expertos, pero incluso los viajeros en cabinas de lujo no se librarán de precios más altos y horarios menos convenientes.
Los precios del petróleo han oscilado pronunciadamente en las últimas semanas: en un momento dado superaron brevemente los 119 dólares por barril, el miércoles se desplomaron por debajo de los 95 dólares tras conocerse un alto al fuego de dos semanas por el que se reabrió temporalmente el estrecho de Ormuz, y luego volvieron a subir hacia los 100 dólares el jueves a medida que crecía la incertidumbre sobre el frágil acuerdo. Irán volvió a cerrar la arteria clave para los envíos mundiales de petróleo en respuesta a ataques israelíes el miércoles en Líbano.
“Cuando los precios se mueven rápidamente en ambas direcciones, es muy difícil para las aerolíneas hacer pronósticos”, señaló Gilad.
En otras palabras, incluso cuando bajan los precios del crudo, es posible que los viajeros no vean alivio de inmediato.
“Con este nivel de combustible, es difícil decir que algo es temporal”, declaró a reporteros esta semana el director ejecutivo de Delta Air Lines, Ed Bastian, después de que la aerolínea con sede en Atlanta aumentara sus tarifas por equipaje documentado.
Apretón global, efectos locales
Ed Bastian indicó el miércoles —mientras Delta daba inicio a la temporada de divulgación de resultados de las aerolíneas de Estados Unidos— que los mayores precios del combustible probablemente sumarán 2.000 millones de dólares en gastos operativos tan sólo en el segundo trimestre. El director general de United Airlines, Scott Kirby, dijo en un memorando reciente al personal que, si los precios del combustible se mantienen elevados, eso podría significar 11.000 millones de dólares adicionales en costos anuales.
“Para ponerlo en perspectiva”, escribió Kirby, “en el mejor año en la historia de United, ganamos menos de 5.000 millones de dólares”.
Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés), el precio promedio mundial del combustible de aviación subió la semana pasada a 209 dólares por barril, frente a aproximadamente 99 dólares a finales de febrero, cuando comenzó la guerra. Los viajeros que van de Estados Unidos a Hong Kong y Nueva Delhi están pagando el precio.
Para hacer frente a los mayores costos operativos, las aerolíneas estadounidenses están incorporando esos aumentos en los precios de los boletos y en cargos adicionales. Delta, United, American Airlines, Southwest Airlines y JetBlue han incrementado sus tarifas por equipaje documentado.
United y American también están yendo más allá de los cargos adicionales para ajustar los precios. United indicó la semana pasada que está llevando el enfoque de “paga por lo que quieres” —el cual ya es estándar en clase económica— a sus cabinas premium, convirtiendo beneficios como la selección anticipada de asiento y los boletos totalmente reembolsables en extras opcionales.
American anunció el jueves que los pasajeros en clase económica básica tendrán que pagar extra para elegir su asiento a partir del 18 de mayo, incluidos los miembros del programa de lealtad de nivel élite. Y más adelante este año, a los pasajeros de clase económica básica sin estatus de élite o sin una tarjeta de crédito de marca compartida elegible se les asignará el Grupo 7 de embarque, mientras que quienes tengan un estatus más alto seguirán abordando antes, incluso si compran la tarifa más baja.
Cathay Pacific, de Hong Kong, elevó recientemente los recargos por combustible en aproximadamente un 34% en todas las rutas, mientras que Air India añadió el lunes hasta 280 dólares en cargos a algunos vuelos. Emirates, Lufthansa y KLM también han modificado cargos o tarifas para ajustarse a la volatilidad de precios.
Los expertos dicen que la flexibilidad y una planificación cuidadosa pueden ayudar a compensar estos costos. Los sitios de seguimiento de tarifas pueden alertar a los viajeros sobre cambios de precios y ayudarles a comparar múltiples opciones en un solo lugar. Reservar con anticipación y revisar aeropuertos cercanos puede asegurar mejores precios, mientras que los boletos reembolsables facilitan cancelar y volver a reservar si las tarifas bajan. Viajar ligero, tan sólo con equipaje de mano, también puede ayudar a evitar las crecientes tarifas por equipaje.
Recortes de vuelos para reducir costos
Para los viajeros de negocios, los costos ya están influyendo en sus decisiones. Bill Moorehouse, un director de soluciones que vuela por trabajo cada cuatro a seis semanas, dijo que la incertidumbre puede mantenerlo más cerca de casa por ahora.
“Cuando tienes viajes de negocios y un calendario cuidadosamente coordinado, no quieres incógnitas ni alteraciones. Y ahora mismo, simplemente se siente como si fuera más probable que las cosas pudiesen salir mal y afectar tu viaje”, comentó el residente de Beaverton.
Richard Groberg, un banquero de inversión en Portland que visita clientes en todo Estados Unidos, dijo que planea reservar lo antes posible para asegurar las mejores tarifas.
“A veces no hay sustituto para las reuniones en persona y desarrollar relaciones”, señaló. “A medida que viajar se vuelve más caro, se vuelve una decisión más difícil hacer esas inversiones”.
Incluso piensa en las visitas familiares. El hermano de Richard Groberg espera que pase por Vermont la próxima vez que esté en Nueva York por trabajo, pero admite: “Empiezo a pensar que más bien debería conducir, porque esto se está volviendo muy caro”.
Mientras tanto, las aerolíneas también están ajustando cuánto vuelan.
BNP Paribas estima que los horarios globales de abril se han recortado aproximadamente un 5% en comparación con planes anteriores. La mayoría de las reducciones están en Oriente Medio, indicó el banco de inversión global, aunque también estaban surgiendo recortes menores en Europa, Asia y Norteamérica.
United Airlines está recortando cerca del 5% de sus vuelos previstos en el corto plazo, reduciendo rutas menos rentables y suspendiendo temporalmente algunos servicios internacionales, en lugar de “quemar efectivo” en viajes que no pueden absorber los costos más altos del combustible. El director general de la aerolínea dijo que los recortes se aplicarán en vuelos nocturnos y en rutas en días en los que históricamente viaja menos gente, como martes, miércoles y sábado.
Delta está descartando planes para añadir más vuelos y asientos en junio, dejando aproximadamente un 3,5% menos de asientos de lo originalmente previsto.
Planes de viaje trastocados
Estos movimientos muestran por qué las grandes aerolíneas están mejor posicionadas para resistir el aumento del precio del combustible que las líneas aéreas de bajo costo, cuyo modelo de “sin lujos” les deja menos flexibilidad. Las líneas aéreas más grandes pueden apoyarse en precios dinámicos, vender más asientos a tarifas más altas o usar aviones más grandes en ciertas rutas, lo que les permite recortar vuelos sin perder capacidad total.
“Los viajeros de ocio y los viajeros conscientes del presupuesto lo van a sentir primero, sin duda, porque puede marcar la diferencia entre ir y no ir”, afirmó Gilad.
Ya marcó la diferencia para Anna del Vecchio. La residente de Portland, de 36 años, ha convertido en una tradición anual de primavera visitar a su familia en Filadelfia antes de volar a París para ver a amigos que conoció cuando era adolescente.
Sus puntos de tarjeta de crédito suelen cubrir el vuelo de ida y vuelta, pero ahora los precios de los boletos rondan los 1.400 dólares, casi el doble de lo que ha pagado en años anteriores.
“No alcanzaba ni a rozar el costo del vuelo esta vez”, contó, “así que decidí posponer el viaje”.
Pero si el pasaje supera los 1.500 dólares, quizá no pueda hacer un viaje que no se ha perdido en años.
“Podría ser que, a fin de cuentas, simplemente tendré que viajar menos”, manifestó.
