Juez desestima cargo de tráfico de personas contra Kilmar Ábrego García, deportado de EEUU por error

05/23/2026

El salvadoreño Kilmar Ábrego García y su esposa, en el centro, se toman de la mano mientras un grupo de personas se manifiesta en su apoyo durante una conferencia de prensa frente al tribunal federal, luego de una audiencia en su caso, el martes 12 de mayo de 2026 en Greenbelt, Maryland. 

NASHVILLE, Tennesee – Un juez federal desestimó el viernes un caso de tráfico de personas contra el salvadoreño Kilmar Ábrego García, luego de determinar que la acusación penal del Departamento de Justicia tenía como objetivo castigarlo por impugnar su deportación errónea a El Salvador el año pasado.

El fallo equivale a una reprimenda extraordinaria contra un Departamento de Justicia que, bajo el mandato del presidente Donald Trump, ha sido señalado en repetidas ocasiones de ir en contra de acusados por fines políticos. El gobierno federal anunció el año pasado las acusaciones contra Ábrego García en una conferencia de prensa en la que la entonces secretaria de Justicia, Pam Bondi, declaró: “Así es como se ve la justicia estadounidense”.

“La evidencia ante este tribunal tristemente refleja un abuso del poder de procesamiento”, destacó el juez federal de distrito Waverly Crenshaw en su fallo al momento de conceder la solicitud de Ábrego García para desestimar el caso por “procesamiento selectivo o vengativo”.

De no haber sido por la “exitosa demanda de Ábrego García con que impugnó su traslado a El Salvador, el gobierno no habría presentado esta acusación”, indicó Crenshaw, en su fallo desde Nashville.

La deportación de Ábrego García a El Salvador el año pasado se convirtió en causa de vergüenza para los funcionarios federales después de que se les ordenó traerlo de regreso a Estados Unidos. En su moción para desestimar, Ábrego García sostuvo que, tanto el momento en que se presentaron los cargos penales como las declaraciones incendiarias en su contra por parte de los funcionarios demostraban que la fiscalía actuaba con ánimo de venganza.

A pesar de la victoria en el tribunal penal, su futuro en Estados Unidos sigue siendo incierto. Ante la prohibición para que sea deportado a El Salvador, funcionarios del gobierno han amenazado con deportarlo a una serie de países africanos, más recientemente Liberia.

“Kilmar Ábrego García es víctima de una Casa Blanca vengativa y politizada y de sus abogados, y de lo que solía ser un Departamento de Justicia independiente”, dijo su equipo legal en un comunicado dado a conocer después del fallo. “Estamos muy complacidos de que sea un hombre libre”.

El Departamento de Justicia prometió apelar el fallo, el cual calificó como “erróneo y peligroso”.

Crenshaw no llego a afirmar que el gobierno actuó con “real ánimo de venganza”, un estándar que rara vez se alcanza y que suele requerir pruebas como el hecho de que un fiscal admita que los cargos fueron presentados en venganza contra alguien. Pero el juez encontró que había pruebas suficientes de “presunta venganza” — que incluyen el momento de la acusación, declaraciones hechas por el entonces subsecretario de Justicia Todd Blanche, y la constante supervisión del caso por otros altos funcionarios del Departamento de Justicia— que indican que el caso contra Ábrego García estuvo contaminado.

Las propias explicaciones del gobierno no fueron convincentes, escribió Crenshaw.

Ábrego García fue acusado de tráfico de personas y asociación delictuosa para cometer ese delito, y los fiscales afirmaron que aceptó dinero para transportar dentro de Estados Unidos a personas que estaban en el país ilegalmente.

Los cargos se derivan de una parada de tráfico en Tennessee en 2022 por exceso de velocidad. Imágenes de la cámara corporal de un agente de la Patrulla de Caminos de Tennessee muestran un diálogo tranquilo con Ábrego García. Había nueve pasajeros en el auto, y los agentes comentaron entre ellos sus sospechas de tráfico de personas. Sin embargo, a Ábrego García finalmente se le permitió continuar su camino con solo una advertencia.

Crenshaw escribió en su fallo que el momento en que se presentaron los cargos era fundamental para la presunción de ánimo de venganza. El Departamento de Seguridad Nacional tenía conocimiento de la parada de tráfico desde hace dos años y había cerrado el caso contra Ábrego García cuando se le deportó. Una vez que la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó que debía ser traido de regreso al país, reabrieron el caso. Si bien el gobierno tenía la responsabilidad de refutar la presunción de ánimo de venganza, los fiscales no llamaron como testigo a la persona que reabrió el caso para explicar por qué lo hizo. En su lugar, ofrecieron únicamente “testimonio de segunda mano”.

En un comunicado difundido por el grupo We are CASA, que los ha estado apoyando a él y a su familia, García Ábrego agradeció a Dios por la desestimación de los cargos penales.

“Justicia es una de enorme significado y una promesa todavía más grande; y estoy agradecido de que hoy, la justicia haya dado un paso adelante”, dijo.

La deportación de Ábrego García violó una orden de un tribunal de inmigración de 2019 que le otorgaba protección contra la deportación a su país de origen, después de que el juez determinó que allí enfrentaba peligro por parte de una pandilla que había atacado a su familia. Ábrego García es un ciudadano salvadoreño con esposa e hijo estadounidenses que ha vivido en Maryland durante años, aunque inmigró a Estados Unidos ilegalmente cuando era adolescente. La orden de 2019 le permitió vivir y trabajar en Estados Unidos bajo supervisión del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), pero no se le otorgó estatus de residencia.