MADRID – Caos total. La Federación Noruega de Fútbol (NFF) pidió este viernes la renuncia inmediata del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, al considerar que ha perdido la confianza por la crisis causada por su proyecto, luego retirado, de privatizar una parte de la gestión de los Mundiales.
«No hay vuelta atrás para Gianni Infantino. El fútbol internacional está muy dividido y debemos aprovechar la ocasión para unirnos. Le pedimos al presidente de la FIFA que renuncie ya», dijo en rueda de prensa la presidenta de la NFF, Lisa Klaveness, al término de la reunión mensual de este organismo.
Klaveness habló de «crisis profunda» y anunció que ha enviado una nueva queja al comité ético de la FIFA por la creación del Premio de la Paz, entregado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entre otras cuestiones.
La máxima mandataria del fútbol noruego pidió también una revisión de las reformas anunciadas por Infantino cuando fue elegido en 2016 para el cargo.
«No es sólo que no se hayan implementado las reformas, sino que en realidad ha habido un retroceso», afirmó.
Tras el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, la FIFA anunció su propuesta para vender el 20 % de FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva filial que planteaba crear para manejar las operaciones comerciales y los eventos de la organización, como el Mundial de fútbol.
El proyecto fue finalmente retirado por el propio Infantino, tras «escuchar atentamente a todas las partes».
Varias asociaciones como la UEFA han cuestionado los últimos días la figura de Infantino, mientras que otras como la Confederación Africana de Fútbol (CAF) le han reiterado su apoyo.
Klaveness, que preside la NFF desde 2022, rechazó comentar los rumores que la sitúan como posible candidata a suceder a Infantino.
«Registramos esos nombres y que el mío haya sonado, pero no es en absoluto un tema. No tenemos motivo para comentar eso u otras candidaturas», afirmó.
Duro análisis desde España
El presidente de La Liga, Javier Tebas, consideró este viernes, en relación con la crisis de la FIFA, que «ocultar decisiones trascendentales» a los órganos de gobierno y representantes del fútbol mundial «no es un simple problema de comunicación», sino «una gravísima quiebra de la gobernanza institucional».
«Ocultar decisiones trascendentales al Consejo, a las federaciones miembro, a los órganos de gobierno y hasta a los propios altos ejecutivos de la FIFA no es un simple problema de comunicación. Es una gravísima quiebra de la gobernanza institucional», escribió Tebas en su mensaje publicado en la red social X, en el que también afirmó que el denominado «perdón de Rabat» no resuelve la crisis.
Tebas, en su mensaje, considera que «si se reconoce que existió ocultación, no basta con pedir perdón: hay que determinar quién decidió actuar así y exigir responsabilidades» y agregó: «Mucho menos puede quedar exonerado quien promovió y dirigió personalmente el proceso», en alusión a Infantino.
El presidente de La Liga también recuperó el caso del estadounidense Folarin Balogun, cuya sanción quedó suspendida durante el Mundial después de las presiones políticas reconocidas públicamente por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que el delantero pudiera disputar el siguiente encuentro, en este caso los octavos de final contra Bélgica.
Tebas calificó este episodio de «una interferencia política intolerable en la independencia disciplinaria del fútbol, sobre la que Infantino terminó ofreciendo explicaciones peregrinas».
Además, cuestionó los comunicados de apoyo a Infantino emitidos por la Confederación Africana de Fútbol (CAF), la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y otras federaciones y sostuvo que, lejos de cerrar la crisis, estos respaldos demuestran que «el verdadero problema de la gobernanza del fútbol mundial es el propio sistema».
Para Tebas, la reunión de Rabat -encuentro convocado esta semana por la FIFA en Marruecos en medio de las críticas a Infantino por su proyecto de posible privatización del Mundial- no puede convertirse en «una ceremonia de absolución» y el episodio debe marcar «un antes y un después» en la gobernanza del fútbol mundial, que, en su opinión, afronta problemas de «transparencia, independencia y concentración de poder».
