Descubre 10 bebidas que impactan tu circulación. Conoce cuáles empeoran tus arterias y cuáles activan el óxido nítrico para aliviar piernas cansadas.
PORTLAND – Hay bebidas naturales que son verdaderas aliadas para ayudar a que tus vasos sanguíneos se relajen y la sangre llegue mejor a tus piernas. Sobre todo porque la mala circulación triplica el riesgo de caídas después de los 60 años.
La nutricionista Camila Veller explica el impacto de 10 bebidas en la circulación, de la peor a la mejor. “Muchas personas empiezan a notar cambios en pocas horas, no en días ni semanas: piernas más livianas, menos hormigueo, menos calambres y menos dolor al caminar”, agrega.
Mientras tanto, hay bebidas que parecen saludables —que se venden como livianas, naturales o buenas para la salud—, pero en realidad pueden jugarte en contra: empeoran el azúcar en sangre, favorecen la inflamación, alteran la microbiota o hacen que tu circulación funcione peor.
Cómo las bebidas afectan la circulación
Veller explica que dentro de tus vasos sanguíneos existe una molécula importantísima que se llama óxido nítrico. “El óxido nítrico ayuda a que las arterias se relajen, se abran mejor y la sangre pueda llegar con más facilidad a lugares lejanos como las piernas y los pies”.
Con el envejecimiento, sobre todo después de los 60 años, el cuerpo puede producir menos óxido nítrico, lo que hace que los vasos se vuelvan más rígidos y estrechos, y la sangre empieza a tener dificultad para llegar bien, sobre todo a las extremidades inferiores.
Esto tiene efectos como pies fríos, piernas cansadas, dolor al caminar, calambres, hormigueos y pesadez. Veller atribuye estos síntomas a que el músculo está recibiendo menos oxígeno, los nervios están sufriendo o la piel empieza a quedar más vulnerable.
Las 10 bebidas para tu circulación (de la peor a la mejor)
Bebidas que empeoran la circulación:

Más allá del sabor: las bebidas azucaradas son la principal fuente de azúcares añadidos y un factor de riesgo directo para la diabetes tipo 2 y la salud cardíaca. Desmitificamos por qué los jugos, tés comerciales y energéticas no son tan inofensivos como parecen.
Las bebidas azucaradas, jugos de frutas y bebidas light dañan el metabolismo, porque inflaman, crean un terreno interno desfavorable y desordenan el organismo. Como consecuencia, afectan la circulación.
Las bebidas azucaradas y los jugos de fruta elevan los niveles de azúcar en sangre y los bajan muy rápido. Ese constante “sube y baja” genera estrés metabólico, más inflamación y desgaste para los vasos sanguíneos.
Mientras que las bebidas light o dietéticas, a pesar de que no tienen azúcar, acostumbran al paladar al gusto dulce, lo que altera el apetito (generando efecto rebote y antojos) y daña la microbiota intestinal. “Cuando la microbiota se altera, aumenta la inflamación de bajo grado. Además, suelen contener sodio y aditivos que favorecen la retención de líquidos y la pesadez”.
Por esta razón, se recomienda evitar estas bebidas en tu rutina diaria y, en su lugar, comer la fruta entera (aprovechando su fibra, agua y capacidad de saciedad).
Bebidas que mejoran el rendimiento interno:

El té verde es seguro con moderación, pero su alto contenido de cafeína y taninos puede provocar insomnio, taquicardia, acidez estomacal, nerviosismo y náuseas si se consume en exceso.
Mantenerse hidratado es clave, ya que cuando estás deshidratado, la sangre se vuelve más concentrada y pesada, favoreciendo microcoágulos. Una recomendación de Veller es beber un buen vaso de agua filtrada antes del café o el té. Para distribuir el consumo de manera sencilla, sugiere pequeñas cantidades durante el día (un vaso grande cada 1 o 2 horas).
- Té verde
El té verde es una de las bebidas más saludables del mundo; sobre todo aporta antioxidantes llamados catequinas, que protegen el revestimiento interno de los vasos contra el estrés oxidativo y ayudan a estabilizar la glucosa. La cantidad recomendada es entre 1 a 2 tazas al día.
- Infusión de jengibre y limón
El jengibre contiene gingerol, que reduce la inflamación, mientras que el limón aporta vitamina C y antioxidantes. Para aprovechar al máximo sus beneficios, se recomienda agregar un poco de cáscara rallada de limón, la cual contiene hesperidina, una sustancia que protege los vasos sanguíneos por dentro.
- Té de hibisco (Flor de Jamaica)
Esta bebida tiene compuestos vasoprotectores que ayudan a controlar la hipertensión y posee un efecto diurético suave que reduce la retención de líquidos en las piernas. Se pueden tomar de 1 a 2 tazas al día (por ejemplo, al mediodía o a la tarde).
Bebidas que actúan directamente en los vasos sanguíneos:

¿Sabías que un vaso de jugo de remolacha es como un “respiro” profundo para tus neuronas? Su alto contenido en nitratos actúa como un potente vasodilatador, mejorando el flujo sanguíneo y garantizando que el oxígeno llegue a donde más lo necesitas.
- Jugo de sandía
Aunque generalmente se aconseja moderar los jugos, la sandía es una excepción útil, ya que contiene citrulina, un aminoácido que el cuerpo usa para producir óxido nítrico, relajando las arterias. El secreto está en licuar un vaso (200 ml) con agua o té verde de base, un trozo de sandía (incluyendo la parte blanca cercana a la cáscara, donde hay más citrulina) y una cucharadita de semillas de chía o lino para agregar fibra y evitar picos de glucosa. Este jugo se toma sin filtrar.
- Batido de hoja verde (Rúcula y Apio)
Esta poderosa combinación utiliza rúcula, una de las mayores fuentes de nitratos naturales (hasta 18 veces más que el kale), los cuales envían la señal para relajar los vasos sanguíneos. El apio aporta frescura, agua y cuida la microbiota. Para prepararlo, licúa un puñado grande de rúcula, 1 o 2 tallos de apio y 300 ml de agua. Se toma sin colar para aprovechar toda la fibra; incluso se puede agregar limón, jengibre o menta para mejorar el sabor.
- Jugo de remolacha
Es la bebida más potente de todas. La remolacha es una fuente superconcentrada de nitratos naturales que se convierten en óxido nítrico, ofreciendo cambios perceptibles de forma muy rápida. Veller da tres recomendaciones claves:
Cómo prepararlo: Pela y corta una remolacha mediana, licúala con un poco de agua hasta obtener unos 200 ml y tómalo sin colar.
Si tienes diabetes o resistencia a la insulina: Respeta la dosis de 200 ml, tómalo junto con el almuerzo para moderar el impacto glucémico o agrégale una cucharadita de chía o lino. Es normal que la orina o las heces se tornen ligeramente rosadas tras su consumo.
