Preocupación mundial por el ‘Big One’, el gran megaterremoto: las fallas de California registran su mayor tensión en mil años

08/24/2026

Riesgo de un megaterremoto en California en las fallas de San Andrés y San Jacinto. El patrón indica que hay un megaterremoto cada 150 años y el último fue en 1906.

LOS ÁNGELES – La convergencia de placas, es siempre la explicación final de por qué un territorio concreto presenta gran sismicidad. Saben de ello en California, donde todo el mundo conoce el nombre de las dos fallas que se esconden bajo el suelo que pisan, las de San Andrés y San Jacinto. En esta parte de Estados Unidos llevan décadas esperando un megaterremoto en la falla de San Andrés, que se extiende a lo largo de 1.300 kilómetros desde California hasta Baja California.

California y las fallas de San Andrés y San Jacinto

Se refieren a él como el ‘Big One’ y sería, según las proyecciones de los expertos, un seísmo que devastaría el oeste de América del Norte, con una magnitud de 8 o más. Según la Universidad Tecnológica de Michigan, un terremoto de una magnitud de entre 7 y 7,9 ya es capaz de causar «daños graves». Por encima, la destrucción puede llegar a ser completa, incluso en Japón, país mentalizado y preparado para afrontar los seísmos (lo vemos más abajo).

En el sur de California viven sobre las fallas de San Andrés y San Jacinto. No han producido un gran terremoto en más de un siglo, pero la probabilidad de que se produzca es hoy más alta que nunca. «La cuestión de cuándo y cómo ocurrirá el próximo gran terremoto en esta región es uno de los problemas más apremiantes en la geociencia aplicada», asegura Liliane Burkhard, de la división de Investigación Espacial y Ciencias Planetarias del Instituto de Física de la Universidad de Berna.

Un sismo en esta parte de California podría causar más de 1.800 muertos y más de 50.000 heridos. La destrucción de infraestructuras, edificios y redes de servicios públicos supondría una factura de unos 200.000 millones de dólares. Según el estudio HayWired, publicado por el Servicio Geológico de Estados Unidos, en los primeros seis meses posteriores al megaterremoto, los daños supondrían unas pérdidas de otros 44.000 millones del PIB de California, un 4% de su economía.

La placa del Pacífico y la norteamericana

El último sismo de gran magnitud en California fue el de San Francisco, ocurrido el 18 de abril de 1906. Fue uno de los más devastadores desde que hay registros en esa zona y se estimó que la magnitud fue de 7,9. Detruyó gran parte del área de la Bahía y causó la muerte de unas 3.000 personas.

Años después y con registros más precisos, se produjeron los terremotos de Kern, en 1952 en California, con una magnitud de 7,5; y el de Landers, en 1992, también en California, con una magnitud de 7,3. Ahora, según un reciente estudio, la probabilidad de que un megaterremoto azote el sur de California ha alcanzado un nivel «histórico».

La falla de San Andrés representa uno de los límites más peligrosos entre placas tectónicas en el mundo. En este punto, la placa del Pacífico y la placa norteamericana están en constante fricción, lo que provoca una acumulación de energía sísmica a lo largo del tiempo. Cuando se libera, esta acumulación puede generar terremotos de gran magnitud.

El ‘Big One’, más cerca que nunca

En este momento, la presión sísmica en las dos grandes fallas, las de San Andrés y San Jacinto, es la más alta registrada en los últimos mil años, según la investigación liderada por Burkhard. Las dos fallas acumulan ahora más tensión que en cualquier otro momento del último milenio, un estado que los autores denominan «sobrecarga crítica».

Las fallas de San Andrés y San Jacinto han seguido acumulando tensión durante décadas, y en algunos lugares durante siglos, porque los terremotos en una parte de la red de fallas no alivian la presión en otras zonas. «Durante ese tiempo, la tensión tectónica se ha acumulado a lo largo de estas fallas, aumentando la probabilidad de una gran ruptura futura», señala el estudio de Burkhard.

La probabilidad está en nivel «histórico», dice el estudio, y lo que se anuncia sería un megaterremoto. Como explican, una ruptura que atraviese tanto la falla de San Andrés como la de San Jacinto sería mucho mayor y más destructiva que una confinada a una sola de ellas. El artículo no predice cuándo ocurrirá el sismo pero sí dónde.

El equipo de Burkhard apunta al puerto de Cajón (en inglés: Cajon Pass), una montaña de 1.151 metros de altitud, al noreste de Los Ángeles, cerca de San Bernardino, por donde pasan los principales corredores de transporte, líneas ferroviarias e infraestructura energética del estado. Allí convergen los dos sistemas de fallas y allí podrían romperse simultáneamente. El enorme sismo amenazaría a Los Ángeles, San Bernardino, Riverside y el Valle de Coachella, que están entre las zonas más densamente pobladas de EEUU.

Otros ‘Big One’: Japón y Portugal

No tiene una fecha ni ubicación exactas, pero se espera que un ‘Big One’ también ocurra en Japón, una región de claro riesgo sísmico. Los expertos estiman que hay un 82% de probabilidades de que un megaterremoto ocurra en Japón en los próximos 30 años. Un terremoto de 8 o 9 grados podría causar la muerte de más de 300.000 personas y la destrucción de miles de localidades del sur del país asiático.

El Gobierno japonés cree que, de producirse, ese megaseísmo tendría lugar en la fosa de Nankai (al sur de la isla de Honshū, en Japón), y con olas de hasta 30 metros de altura. En 2011, tuvo lugar el terremoto de Tohoku, que llegó a una magnitud de 9,1, y que ya causó olas de casi 40 metros.

El devastador ‘Big One’ se repite cada 150 años. El último tuvo lugar hace más de un siglo, por lo que podría repetirse en cualquier momento. Además, hace más de dos décadas se lanzó una alerta que calculaba que el terremoto sucedería en torno a 25 o 30 años, por lo que no debería quedar mucho tiempo.

Aunque en menor probabilidad, también Europa podría ser escenario de un ‘Big One’. Los expertos en sismología apuntan a Lisboa, la capital de Portugal, ubicada una región geológicamente peligrosa. De hecho, no quedan lejos en el tiempo sus últimos seísmos: agosto de 2024 y febrero de 2025.