El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth.
WASHINGTON – La renuncia esta semana del secretario del Ejército, Dan Driscoll, (el más alto cargo civil en esa rama de las Fuerzas Armadas) se suma a una cadena de destituciones, salidas y bloqueos de ascenso que está inquietando incluso a legisladores republicanos ante la creciente concentración de poder del secretario de Defensa, rebautizado de Guerra, Pete Hegseth.
La salida en abril del jefe del Estado Mayor del Ejército, Randy A. George, y la posterior dimisión de Driscoll se produjeron tras meses de informaciones sobre fricciones con Hegseth, en medio de críticas sobre la creciente crisis de liderazgo en el Pentágono.
“Insto al presidente (de los Estados Unidos, Donald Trump) a encontrar un nuevo líder para el Pentágono que retenga y potencie nuestro talento militar, en lugar de menoscabarlo”, declaró el senador republicano Thom Tillis.
Durante el mandato de Hegseth también se produjo otra salida, considerada forzada, del general Christopher Donahue, jefe del Ejército de EEUU en Europa y África (USAREUR-AF).
The New York Times informó además de que el secretario de Defensa destituyó o bloqueó los ascensos de más de 80 generales y almirantes, entre ellos numerosos negros y mujeres, lo que afectó a cerca del 10 % de los altos mandos militares.
La presión de la guerra de Irán
La crisis institucional se produce en un momento de alta presión debido a la guerra de Irán que ha superado los seis meses sin visos de un final, una prolongación cuya gestión reprochan a Hegseth.
La extensión de la guerra ha elevado la tensión entre altos funcionarios de las fuerzas armadas que han advertido sobre el perjuicio en las capacidades militares estadounidenses para estar preparados ante eventuales escenarios.
Las denuncias de familiares de los marinos del portaaviones USS Abraham Lincoln sobre la escasez de suministros, la contaminación del agua y un deterioro generalizado de la salud mental de la tripulación contribuyeron también a las críticas sobre la gestión de las fuerzas armadas.
El portaaviones partió en noviembre de 2025 para una navegación rutinaria tras lo cual fue desplegado para las operaciones de Oriente Medio durante 208 días sin tocar puerto, más que ningún otro en la historia moderna de Estados Unidos.
Trump restó importancia a la duración de la operación y Hegseth dijo que las informaciones, entre ellas la de tripulantes que se intentaron arrojar por la borda, se habían “tergiversado”. Tras los cuestionamientos, en agosto el USS George Washington zarpó para relevarlo en su misión en Oriente Medio.
La guía sobre testosterona
Los planes sobre abordar las deficiencias hormonales a través de la guía ‘Orientaciones provisionales sobre el cribado de la deficiencia de testosterona para el personal en servicio activo y de los componentes de reserva’ también han suscitado recelo entre parte de las tropas y han obligado al Pentágono a poner pausa a los requerimientos clínicos para aplicar la norma.
Según fuentes recogidas por Politico, Driscoll disentía de los proyectos sobre normas de apariencia, aseo y condición física de Hegseth y el jefe interino del Estado Mayor que sustituyó a George, Christopher LaNeve.
Driscoll, que estaba liderando el impulso para invertir más en drones y defensas mejor adaptadas a las nuevas amenazas, se quejó ante el mismo presidente de que Hegseth había despedido a algunos de los líderes más experimentados del Ejército, poniendo en peligro los esfuerzos por modernizar las fuerzas armadas, según The New York Times.
“Nuestra comprensión y nuestras suposiciones sobre la guerra están siendo desafiadas en lugares como Ucrania e Irán, y Dan entiende que la antigua forma de operar ya no es válida. Él y el general George iniciaron una etapa de innovación transformadora en la manera en que desplegamos nuestras fuerzas y equipamos a nuestros soldados”, valoró Tillis sobre las dos salidas más sonadas.
El veterano senador aprovechó para calificar la gestión del actual secretario de “inepta” y valoró que “la competencia le intimida” y que Hegseth “opta por avivar guerras culturales en lugar de ocuparse con sensatez de la labor vital” de la defensa nacional.
Tillis no es el único republicano que ha expresado reservas. El presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, Mike Rogers, dijo estar “cansado de tantos cambios” en línea con los congresistas Dusty Johnson y Don Bacon, y el senador Mike Rounds.
Rounds, miembro del Comité de Servicios Armados del Senado, dijo sentirse “decepcionado” con la retirada de Driscoll y que este estaba “frustrado porque algunos de sus principales generales habían salido”.
El primer alto cargo civil en salir fue el secretario de la Armada, John Phelan, apartado en abril, con lo que dos de los tres departamentos militares están ahora sin un líder confirmado por el Senado: el subsecretario Hung Cao ejerce en funciones en la Armada, y el jueves Trump designó a Adam Telle como secretario interino del Ejército.
Mientras algunos ven estos cambios como un refuerzo del control de Hegseth en el Pentágono, Tillis advierte de que estos constantes movimientos están “creando un vacío de liderazgo en los niveles más altos de nuestras Fuerzas Armadas”.
