El alemán conquistó su segundo Grand Slam.
QUEENS – El alemán Alexander Zverev vive el mejor momento de su vida. Este domingo ganó el US Open, su segundo Grand Slam del año, tras haber conquistado Roland Garros en junio pasado.
El germano ya tiene dos «majors» en su palmarés y tras su victoria en Nueva York recordó todas las decepciones por las que ha tenido que pasar los años anteriores.
«Estuvimos trece años sin ganar un ‘grande’ y ahora hemos ganado dos en tres meses», dijo Zverev en su discurso como campeón.
«Creo que Dios vio cuánto hemos trabajado, cuánto hemos sufrido, cuánto dolor hemos soportado, y creo que 2026 es el resultado de todos los años anteriores en los que hemos pasado por todo eso. Así que me dijo: ‘¿Sabes qué? Este es tu año. Simplemente disfrútalo», añadió el alemán.
Zverev derrotó en la final al estadounidense Ben Shelton por 6-3, 7-6(2), 5-7 y 6-2 en 3 horas y 33 minutos, para alzar su primera corona en la «Gran Manzana», sanando la herida de 2020 cuando perdió la final del Abierto estadounidense ante Dominic Thiem.
«Estaba muy estresado en la final de Roland Garros por ganar mi primer Grand Slam, pero hoy simplemente disfrutaba de estar ahí. Y es una sensación maravillosa. Si me hubieran dicho tres meses atrás que iba a ganar uno en mi carrera, habría firmado ese papel (…) Ahora sentado aquí con el segundo, es increíble», explicó «Sascha».
Además, realizó una especial dedicatoria que lo emocionó: A su madre. «Quiero agradecer a una persona que nunca ve mis partidos, pero es la persona más importante en mi vida tenística y en mi vida en general. Cuando tu hijo de cuatro años es diagnosticado con diabetes, y los médicos en la oficina te dicen que la vida y el deporte serán muy, muy limitados para ese niño, se necesita una madre muy, muy fuerte para salir de esas oficinas y decir ‘Mi hijo estará donde quiera que quiera estar'», afirmó el alemán.
«Si quiere ser tenista, será tenista. Si quiere hacer algo más, hará algo más. Pero esta enfermedad no nos definirá. Mi madre es la persona más importante y fuerte que conozco. Se necesita una mujer increíblemente fuerte para hacer lo que ella hizo», concluyó.
Y sobre el lapsus del final, cuando no se dio cuenta que había ganado el partido, argumentó entre risas: «Honestamente creí que el score iba 5-1. Eso me ayudó porque, de lo contrario, habría cometido tres dobles faltas en lugar de una. Sabía que le había quebrado dos veces. Fue un partido largo, pero al final estoy feliz».
