Los CDC dicen que el riesgo de hantavirus para los ciudadanos en EE.UU. es extremadamente bajo. Qué síntomas vigilar y cómo se contagia
PORTLAND – El brote de hantavirus vinculado a un crucero internacional volvió a poner en circulación una palabra que para muchos suena lejana, pero que puede causar una enfermedad grave: hantavirus.
La inquietud creció después de que autoridades sanitarias confirmaran casos asociados al MV Hondius, un crucero de expedición que partió de Ushuaia, Argentina, y recorrió zonas remotas del Atlántico Sur. La Organización Mundial de la Salud informó que, hasta el 8 de mayo de 2026, se habían registrado ocho casos, entre confirmados y probables, incluidos tres fallecimientos, ligados al brote.
En Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) activaron una respuesta sanitaria y elaboraron guías para pasajeros estadounidenses afectados. Pero el mensaje central de la agencia es claro: el riesgo para el público general en Estados Unidos sigue siendo extremadamente bajo.
Dicho de otra manera: el hantavirus merece atención médica seria, pero no hay evidencia de que el país esté ante una amenaza amplia para la población.
Qué es el hantavirus
Los hantavirus son una familia de virus que se transmiten principalmente a través de roedores infectados. Las personas pueden enfermar al respirar partículas contaminadas con orina, excrementos o saliva de esos animales, especialmente al limpiar espacios cerrados donde hubo presencia de roedores.
El problema es que algunos hantavirus pueden causar una enfermedad severa conocida como síndrome pulmonar por hantavirus, que afecta los pulmones y puede avanzar rápidamente.
En el brote actual, las autoridades identificaron el virus Andes, una variante especialmente vigilada porque, a diferencia de otros hantavirus, puede transmitirse de persona a persona en circunstancias limitadas. La OMS y los CDC remarcan, sin embargo, que ese tipo de contagio no ocurre con la facilidad de virus respiratorios como el COVID-19.

Según los CDC, no debería generar pánico vivir en una ciudad con presencia de ratas si no hubo contacto directo con excrementos, nidos, orina o espacios contaminados.
Por qué el brote llamó la atención
El caso generó preocupación porque involucra a pasajeros de varios países y a un crucero internacional, un entorno donde las autoridades deben rastrear contactos y coordinar repatriaciones.
Este lunes 11 de mayo de 2026 la OMS confirmó siete casos de hantavirus Andes entre pasajeros del MV Hondius, con un total de nueve casos reportados si se incluyen dos adicionales sospechosos, y tres muertes vinculadas al brote.
También se reportaron pasajeros evacuados o repatriados bajo protocolos sanitarios. Medios internacionales informaron casos positivos entre pasajeros franceses y estadounidenses, mientras distintos países aplicaban monitoreo médico y medidas de aislamiento preventivo para contactos estrechos.
Pero, pese al despliegue sanitario, las autoridades insisten en evitar una lectura alarmista. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió no entrar en pánico y señaló que “esto no es otro COVID-19”.
Cómo se contagia el hantavirus
La vía más común de contagio no es una conversación casual ni cruzarse con alguien enfermo en la calle. En la mayoría de los casos, el riesgo aparece cuando una persona entra en contacto con ambientes contaminados por roedores: cabañas, galpones, sótanos, depósitos, casas cerradas por mucho tiempo o espacios mal ventilados donde haya excrementos, orina o nidos.
Cuando esos materiales se barren o aspiran en seco, pueden levantarse partículas al aire. Si una persona las inhala, puede infectarse.
En el caso del virus Andes, la transmisión entre personas es posible, pero se considera rara y asociada a contacto estrecho con una persona enferma. Ese es uno de los puntos que más diferencian este brote de un escenario pandémico.

La señal de mayor alarma llega cuando aparecen síntomas respiratorios, como tos, falta de aire, presión en el pecho o dificultad para respirar.
Cuáles son los síntomas del hantavirus
Los primeros síntomas pueden parecerse a los de otras infecciones: fiebre, cansancio intenso, dolor muscular, dolor de cabeza, mareos, náuseas, vómitos, diarrea o dolor abdominal.
La señal de mayor alarma llega cuando aparecen síntomas respiratorios, como tos, falta de aire, presión en el pecho o dificultad para respirar. Ese avance puede ocurrir con rapidez y requiere atención médica inmediata, especialmente si la persona tuvo una exposición reciente a roedores o contacto cercano con un caso sospechoso o confirmado.
¿Hay riesgo para la población general en Estados Unidos?
Según los CDC, el riesgo actual para el público estadounidense es extremadamente bajo. La agencia también indicó que no hay señales de un aumento del riesgo para personas que viajan y que los viajes rutinarios pueden continuar con normalidad.
Este punto es clave para no confundir una alerta sanitaria dirigida a médicos y autoridades con una advertencia general para toda la población.
Los CDC están siguiendo el brote, coordinando con autoridades internacionales y dando guías a pasajeros afectados o contactos estrechos. Eso no significa que el hantavirus esté circulando ampliamente en Estados Unidos.
¿Las ratas de la ciudad pueden transmitir hantavirus?
La pregunta aparece rápido, sobre todo en ciudades donde la presencia de ratas es visible. La respuesta necesita matices. Los hantavirus se asocian con roedores, pero no todos los roedores cumplen el mismo papel en la transmisión. En Estados Unidos, los reservorios más relevantes suelen ser ciertas especies de ratones y ratas silvestres, no necesariamente las ratas urbanas comunes que la gente ve en calles o estaciones.
Eso no significa que haya que minimizar la presencia de ratas. Las ratas pueden transmitir enfermedades y contaminar ambientes. Pero, con la información disponible, el hantavirus no es hoy el principal riesgo sanitario asociado a las ratas urbanas de las ciudades de Estados Unidos.
La medida más importante sigue siendo evitar el contacto con excrementos, orina o nidos de roedores, y no limpiar esos restos en seco.
Qué hacer si encuentras rastros de roedores
La recomendación sanitaria es ventilar el lugar, evitar barrer o aspirar en seco y limpiar con desinfectante usando métodos húmedos. También conviene usar guantes y desechar de forma segura materiales contaminados.
Si después de una exposición de riesgo aparecen fiebre, dolor muscular intenso, malestar gastrointestinal o síntomas respiratorios, la persona debe consultar a un médico y mencionar claramente el antecedente de exposición a roedores. Esa información puede ayudar a acelerar el diagnóstico.
Qué no debería alarmarte
No debería alarmarte leer la palabra “hantavirus” como si automáticamente implicara una nueva pandemia. Tampoco debería generar pánico vivir en una ciudad con presencia de ratas si no hubo contacto directo con excrementos, nidos, orina o espacios contaminados.
Y no hay, por ahora, una recomendación de suspender viajes rutinarios por este brote. Los CDC sostienen que el riesgo para viajeros y para el público estadounidense permanece extremadamente bajo.
Qué sí debe preocuparte
Sí debe preocuparte una exposición concreta: limpiar un lugar con señales de roedores, dormir o trabajar en espacios cerrados con infestación, manipular nidos o excrementos, o haber estado en contacto estrecho con una persona enferma vinculada al brote.
También debe preocuparte la combinación de síntomas compatibles y dificultad para respirar. En esos casos, la recomendación no es esperar ni automedicarse: hay que buscar atención médica.
La clave: vigilancia sin pánico
El brote del MV Hondius es serio porque dejó muertes, involucra varios países y requiere seguimiento internacional. Pero las autoridades sanitarias no describen, hasta ahora, un escenario de riesgo amplio para la población estadounidense.
La lectura más responsable es esa: el hantavirus puede ser grave, pero el riesgo real depende mucho de la exposición. Para la mayoría de las personas en Estados Unidos, la recomendación no es entrar en pánico, sino conocer cómo se transmite, evitar contacto con roedores y consultar rápido si aparecen síntomas después de una exposición clara.
