‘Muerte lenta’: Cubanos exhaustos por crisis humanitaria sin solución a la vista

08/31/2026

Un hombre está sentado junto a montón de basura en una calle del centro de La Habana, Cuba, el 16 de febrero de 2026. Norlys Perez REUTERS

LA HABANA – A medida que el caluroso verano cubano llega a su fin sin señales de un cambio de régimen en la isla gobernada por el Partido Comunista, los cubanos siguen padeciendo condiciones de vida deplorables mientras la crisis humanitaria empeora de manera alarmante.

Tras varios años de profunda recesión, el colapso casi total de la infraestructura nacional ha trastornado la vida cotidiana de los cubanos, afectando directamente su salud física y mental.

“La situación es crítica”, declaró un médico cubano bajo condición de anonimato al Miami Herald, por temor a represalias si se revelaba su identidad. El facultativo gestiona una cuenta en redes sociales crítica del gobierno comunista. “Pasamos noches enteras sin electricidad, lo que hace imposible dormir; es una experiencia agotadora tanto para los médicos como para los pacientes. Tengo un hijo pequeño y mi pareja y yo intentamos sobrevivir con un salario estatal; por eso, destinamos casi todos nuestros recursos a garantizar que nuestro hijo tenga una alimentación digna”.

La mayor parte del tiempo, la pareja debe pedir dinero prestado a amigos o vender algunas de sus pertenencias para llegar a fin de mes. Los médicos en Cuba ganan unos 8,500 pesos al mes —equivalentes a 12,50 dólares—, una cantidad insuficiente para comprar siquiera un cartón de huevos (que cuesta 6000 pesos) o una botella de aceite de cocina (5000 pesos).

Las condiciones en la isla, señaló el médico, “han provocado un aumento del estrés, el hambre y la anemia, además de desestabilizar enfermedades crónicas. En este momento, las temperaturas superan los 30 grados y carecemos tanto de agua como de electricidad”.

“Dígame usted si esto no es el infierno”, afirmó el médico.

María Teresa Martí, de 32 años, pela un mango para sus hijos mientras colapsa la red eléctrica nacional de Cuba —lo que supone el segundo apagón total en una semana en medio de una grave crisis energética que ha convertido los cortes de luz en una realidad cotidiana— en La Habana, Cuba, el 11 de julio de 2026. Norlys Perez REUTERS

Nada de esto es nuevo en Cuba. La crisis de la isla es estructural y deriva en gran medida de decisiones tomadas por los propios dirigentes cubanos, especialmente de su reticencia a abandonar un modelo económico de planificación centralizada que ha fracasado en todas partes. En los últimos años, han destinado los recursos del país a la construcción de hoteles, en detrimento de todo lo demás. Sin embargo, una nueva ronda de sanciones estadounidenses y un bloqueo petrolero de facto impuesto por la administración Trump este año han intensificado lo que los expertos ya consideraban la peor crisis humanitaria de la isla en la historia reciente. Tras convertirse en algo cotidiano en la década de 1990, los apagones han empeorado desde 2024, cuando la antigua red eléctrica de Cuba empezó a colapsar y las centrales eléctricas de la era soviética comenzaron a fallar con mayor frecuencia.

Posteriormente, la administración Trump cortó de facto el suministro de petróleo procedente de Venezuela y México destinado al gobierno cubano, como parte de una campaña de presión para impulsar cambios económicos y políticos en la isla de régimen comunista. Los dirigentes cubanos no han mostrado intención alguna de abandonar el poder, y los cortes de electricidad se prolongan ahora durante días.

Las imágenes en redes sociales muestran a cubanos —incluidos niños— durmiendo en catres sobre las aceras o en la calle, o bien en las azoteas para escapar del calor durante los apagones nocturnos. En La Habana, los cortes programados pueden durar 20 horas, seguidos de unas pocas horas de electricidad antes de que el ciclo se repita. Fuera de la capital, los apagones pueden extenderse durante 48 horas o más antes de que el servicio se restablezca por apenas dos horas.

“Ahora cortan la electricidad a las 6 de la mañana y no sabes cuándo volverá”, dijo Iván García, un veterano periodista independiente de La Habana que escribe para el Diario de las Américas, con sede en Miami. “Puede regresar a las 10 de la mañana del día siguiente o en plena madrugada”.

En esos momentos, señaló, los cubanos se apresuran a cocinar, lavar, llenar tanques de agua, cargar dispositivos y realizar otras tareas que requieren electricidad. Los apagones también dificultan la conservación de alimentos, añadió García, lo que obliga a la gente a comprar comida para el día a día.

La crisis afecta con mayor dureza a quienes no tienen familiares en el extranjero que puedan enviarles dinero, alimentos o medicinas para hacer su vida más llevadera. Aun así, los alimentos y productos se han encarecido progresivamente, impulsados ​​por la escasez de combustible, los topes y restricciones gubernamentales y la reducción de la oferta.

Inflación galopante

Las estadísticas oficiales reportaron un aumento de la inflación del 20,7 % en julio en comparación con julio de 2025. Sin embargo, el Inflation Dashboard (Panel de Inflación) del profesor Steve Hanke, de la Universidad Johns Hopkins, estimó que la inflación en Cuba se disparó un 72 % interanual en julio.

“Una semana compras un cartón de pollo —todo importado de Estados Unidos, por cierto— y te cuesta 6.700 pesos. Ahora está en 7,500 u 8,000 pesos”, dijo García. “En otras palabras, los precios suben 1,000 pesos de un día para otro”.

Los precios de la gasolina llegaron a alcanzar un máximo de 10 dólares por litro y, aunque han bajado ligeramente, siguen siendo elevados. Con el transporte público prácticamente paralizado, un viaje de ida y vuelta entre La Víbora y El Vedado en uno de los pocos taxis que aún circulan por La Habana puede costar 2,000 pesos (3 dólares) o más. El salario mensual mínimo de un trabajador estatal en Cuba es de 3,210 pesos, lo que equivale actualmente a menos de 5 dólares en el mercado informal de divisas.

Los familiares ahora también envían paneles solares y estaciones de energía portátiles. Las estaciones de energía EcoFlow se han convertido en un producto muy cotizado en los grupos de redes sociales, pero se venden por 1.000 dólares o más, lo que las hace inasequibles para la mayoría de la población de la isla.

Incluso teniendo dinero, es difícil encontrar alimentos, señaló García, ya que el sector privado también está sufriendo las consecuencias. Los restaurantes y las tiendas privadas de comestibles luchan por mantenerse abiertos debido al aumento de los costos de abastecimiento y a la caída del consumo. En los últimos días, una nueva ofensiva gubernamental para limitar los precios y multar a los negocios que incumplen normativas onerosas ha obligado a cerrar a varios establecimientos, según informó el medio independiente cubano 14ymedio.

La crisis energética también ha dificultado la cocción de alimentos y ha disparado el precio del carbón. Una lata de carbón cuesta 1,000 pesos.

”Cada día es más miserable que el otro», afirmó el médico. “Desde agarrar la colonia del niño para calentar alimentos hasta cocinar con poliespuma o carbón a veces cuando conseguimos. No me puedo cortar el cabello porque piden demasiado dinero.”

Colapso sanitario

El médico también describió un panorama desolador sobre el estado actual de los servicios de salud pública en Cuba.

“Los pacientes que requieren medicación diaria para enfermedades crónicas —como hipertensión, diabetes y cardiopatías— carecen de acceso continuo al tratamiento. Esto ha provocado un aumento en las visitas a urgencias por infartos y accidentes cerebrovasculares”, señaló el médico cubano.

“La sala de urgencias ha quedado solo para explicarle al paciente lo que tiene y lo que puede tratar de conseguir en la calle”, añadió.

Las clínicas locales carecen de los medicamentos más básicos, como antipiréticos y analgésicos. “No hay hidrocortisona para los asmáticos ni medicamentos para la gastritis”, comentó el médico. En una entrevista reciente, el gobernante del país, Miguel Díaz-Canel, reconoció que el gobierno solo producía o adquiría en el extranjero el 30% de los medicamentos básicos que se ofrecen en las farmacias estatales.

“La situación en los hogares maternos es crítica”, continuó el médico. “No les dan las vitaminas que necesitan para el buen desarrollo del feto. Ingresan a las embarazadas por anemia, infecciones vaginales o bajo peso y no les ponen tratamientos ni las alimentan adecuadamente; les dan agua de chícharos y plátanos. Los hogares de abuelos están llenos de sarna, están muy flaquitos y desnutridos, con anemia, y con mal olor. Los niños también están sufriendo en los hospitales, la alimentación es mala”.

Las imágenes provenientes de las redes sociales muestran que la crisis afecta a casi todos los aspectos de la vida en Cuba.

Los hospitales, cementerios y zoológicos se encuentran en un estado de deterioro similar. El gobierno aún no ha encontrado una solución para las montañas de basura que se acumulan en las calles durante meses.

Algunas imágenes son tan impactantes que no pueden reproducirse; entre ellas, las compartidas por el periodista cubano exiliado en México, José Luis Tan Estrada, que muestran a un anciano con desnutrición extrema y desnudo sobre una camilla en un hogar de ancianos estatal de Camagüey (provincia del centro de Cuba), así como a un paciente en condiciones similares en uno de los hospitales de la provincia. Las grabaciones de video que compartió también muestran a un hombre comiendo restos de comida encontrados en la basura de la calle.

Otro video difundido en redes sociales, grabado en mayo en El Vedado —un barrio céntrico de La Habana—, muestra lo que la persona que filmaba describió como el cadáver de un hombre cubierto, tendido en la acera. Según testigos, el hombre falleció mientras esperaba la llegada de la ambulancia, un incidente fue reseñado por el medio informativo cubano Cibercuba.

Los cubanos sufren la falta de suministro de agua

La escasez de combustible también ha agravado la crisis del agua. Aguas de La Habana, la empresa estatal de servicios públicos de la capital, informa diariamente a los usuarios sobre interrupciones en el servicio causadas por cortes eléctricos que afectan a las estaciones de bombeo o por roturas de tuberías.

El agua es ya tan escasa que surgen peleas entre vecinos cuando llega un camión cisterna, y las protestas por la falta de suministro se han vuelto habituales. El miércoles, un grupo de mujeres de La Habana bloqueó una calle con cubos y neumáticos en señal de protesta tras pasar varias horas sin agua, según un video compartido por Silverio Portal, activista y ex preso político residente en la capital.

Se han vuelto frecuentes los videos de cubanos que estallan de ira y arremeten contra el gobierno —a pesar de las severas sanciones que la ley cubana impone a quienes critican a las autoridades—, lo que refleja el impacto que las precarias condiciones de vida tienen en la salud mental. Un estudio publicado este mes en la revista Social Science & Medicine reveló que “los cortes de electricidad prolongados en Cuba están relacionados con depresión grave, ansiedad y estrés”.

Cada vez más, los cubanos se preguntan por qué tienen que soportar vivir como si estuvieran en la Edad Media.

“Esto es un abuso total. Yo llevo más de cinco meses sin agua, y como yo, otras 300 personas que viven en mi localidad”, denunció una mujer en un video compartido por Alas Tensas, un grupo no gubernamental centrado en los derechos de la mujer. “Ya lo que está viviendo el cubano no tiene manera de como contarse. En pleno 2026, mis hijos bañándose en un río porque no hay agua. En pleno 2026 hay que esperar a que caiga lluvia para uno poder llevar un poco de recipientes para coger agua para fregar”.

“Uno no puede vivir ni como persona”, añadió.

Creciente descontento y resignación

La situación es tan grave que los economistas hablan de una “espiral de destrucción económica” y piden que se declare el estado de emergencia. Un grupo de economistas cubanos, que presentó un plan de reformas para transitar hacia una economía de mercado, afirmó que el paquete de 176 medidas del gobierno carece de sentido de urgencia y no ofrece soluciones a los múltiples problemas del país.

Mientras tanto, los dirigentes cubanos culpan de todo a Estados Unidos.

En una reciente y combativa entrevista, Díaz-Canel afirmó que la raíz de los problemas nacionales no residía en el modelo socialista, sino en las sanciones estadounidenses. Ofreció una única solución: “Tenemos que resistir”.

García afirmó que la frustración con el gobierno va en aumento entre la población.

“El descontento ha ido creciendo porque cada vez que el gobierno toma una medida, el dólar sube; el efecto es el contrario”, señaló García. “Todo es un disparate y la gente ve la improvisación, la mala administración, la mala gestión de los servicios básicos. No es un problema de ideología, ni es un problema de izquierda o de derecha. El problema es que nada funciona”.

No obstante, comentó que las protestas callejeras son menos frecuentes debido a la represión gubernamental.

“En La Habana se dieron muchísimas protestas entre diciembre y este año pero han decaído porque la gente siente frustración, cansancio”, comentó el periodista. “En ese momento, tú protestas y viene una pipa de agua y te ponen la luz tres horas, pero luego también, por lo general, viene la seguridad del estado y suelen tomar represalias”.

“A la miseria yo creo que nadie se acostumbra pero en la gente hay como una resignación”, observó. “Es cómo cuando sabes que te van a fusilar y dices, ‘bueno, ya no puedo hacer nada’”.

Si bien los disidentes y activistas con los que conversado rechazan la idea de un ataque militar estadounidense o de perder la soberanía de Cuba, García señaló que la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, los frecuentes comentarios de Trump sobre la isla y las negociaciones posteriores con miembros de la familia Castro generaron grandes expectativas entre muchos cubanos de ver caer el régimen comunista este año. Luego, los recientes comentarios del secretario de Estado, Marco Rubio, sobre la posibilidad de ver cambios en la isla en los próximos dos años y medio, “cayeron como un cubo de agua fría”, dijo García.

“Ahora ha caído la dura realidad: que los problemas de aquí tenemos que resolverlos nosotros”, añadió.

A medida que la crisis se prolonga, muchos cubanos también intentan abandonar el país. Algunos inician pequeños negocios privados únicamente para poder pagar los pasajes y marcharse.

El médico cubano asegura que es difícil ahorrar lo suficiente para emigrar viviendo de un salario estatal, aunque sigue albergando la esperanza de que Estados Unidos ayude a Cuba a ser libre. “Pero si la dictadura no cae este año, hay que hacer un cambio de vida”.

“Solo viviendo aquí se pudiese entender mejor la situación” añadió. “Pero esto es una muerte lenta”.