Obama dice que Trump movilizó al Gobierno por una broma, pero no respondió a críticas sobre inflación y corrupción
ATLANTA – Barack Obama encontró una forma de devolverle el golpe a Donald Trump y, de paso, cuestionar sus prioridades. El expresidente demócrata se burló de la reacción de la Casa Blanca a un chiste sobre su decoración y aseguró que el Gobierno movilizó recursos para responder a una broma, mientras dejaba sin respuesta sus críticas sobre corrupción y el costo de vida.
El expresidente eligió como escenario de su chiste un mitin en Morrow, Georgia, donde hizo campaña por el senador demócrata Jon Ossoff, a pocos días de unas elecciones legislativas que podrían cambiar el equilibrio de poder en Washington.
El comentario retomó una burla que Obama había lanzado días antes sobre las renovaciones de la Casa Blanca durante la presidencia de Trump. Comparó el estilo del edificio con si Saddam Hussein hubiera abierto un restaurante Cheesecake Factory.
Trump respondió defendiendo las obras y criticando el estado en que, según él, Obama dejó la residencia presidencial. Pero el exmandatario demócrata aprovechó la controversia para llevar la discusión a otro terreno.
Una broma que terminó en asunto de Gobierno
Obama dijo que la Administración no había refutado sus señalamientos sobre el aumento de los precios ni sus acusaciones de corrupción. En cambio, destacó, sí reaccionó con rapidez a su comentario sobre la decoración.
El expresidente contó que la Casa Blanca incluso contactó al secretario del Tesoro para que compareciera ante un restaurante de la cadena y defendiera las renovaciones. Obama utilizó el episodio para cuestionar que el Gobierno dedicara atención a una burla mientras muchas familias siguen preocupadas por la inflación y el costo de la vida.
Sus declaraciones forman parte de una ofensiva política más amplia. Tras mantener un perfil relativamente bajo, Obama regresó a la campaña para respaldar a candidatos demócratas y advertir sobre lo que considera un deterioro de los estándares éticos del Gobierno.
La batalla por el control del Congreso
En Georgia, Obama pidió apoyar a Ossoff, quien enfrenta al republicano Mike Collins. Al mismo tiempo, Trump encabezó un mitin en Ohio para respaldar a los republicanos, en una campaña marcada por los precios elevados, la guerra con Irán y la disputa por el control legislativo.
Los demócratas buscan recuperar la Cámara de Representantes y disputar la mayoría del Senado, donde los republicanos parten con ventaja. La participación será decisiva, pues millones de estadounidenses ya han emitido su voto anticipado.
Obama también apeló a la responsabilidad moral de los electores y acusó a quienes ocupan los más altos cargos de normalizar la mentira, la intimidación y el dinero como medida de valor.
Trump, por su parte, mantiene una intensa agenda de mítines para movilizar a sus seguidores.
La disputa por una broma sobre la Casa Blanca terminó en otro capítulo del enfrentamiento entre ambos políticos, además, el mensaje de Obama apunta más allá de la decoración: quiere que los votantes juzguen al Gobierno por su desempeño, sus decisiones económicas y sus estándares éticos, no por una polémica que acaparó titulares.
