De izquierda a derecha: Abdul El-Sayed, Haley Stevens y Mike Rogers. La decisión de la congresista demócrata de apoyar al abanderado republicano es el reflejo de la división que se vive en la colectividad de oposición.
DETROIT – Este martes, cerca de 250 millones de ciudadanos estadounidenses están llamados a votar en las elecciones de medio término («midterms») que definirán el futuro de los dos últimos años de gobierno de Donald Trump. Mientras en la Cámara de Representantes se prevé un casi seguro triunfo del Partido Demócrata, la atención estará puesta principalmente en la carrera por el Senado, que renueva 35 de sus 100 escaños y cuyo control actualmente está en manos del Partido Republicano, con 53 senadores.
Expertos y medios de comunicación han identificado 10 estados clave que podrían definir la composición de la Cámara Alta. Uno de ellos es Michigan, conocido estado «bisagra» donde Abdul El-Sayed (Partido Demócrata) y Mike Rogers (Partido Republicano) pelean voto a voto para quedarse con el escaño dejado por el senador demócrata Gary Peters, quien decidió no ir a la reelección.
Ambos candidatos han dado pie a una campaña agresiva marcada por las acusaciones cruzadas. Y el escenario es incierto: de acuerdo con RealClearPolitics, las encuestas le dan el primer lugar a El-Sayed con un promedio del 48,8% de apoyo, seguido muy de cerca por Rogers, con el 46%.
Conforme pasan los días, Michigan ha ido sumando más protagonismo en las llamadas «midterms». Por un lado, los demócratas saben que mantener este escaño es vital en su intento por tomar el control del Senado; por el otro, el alicaído Gobierno de Donald Trump necesita mantener los apoyos de cara a sus dos últimos años, sobre todo en un estado que votó por él en 2024.
Esta elección en particular también ha reflejado la batalla interna que se vive al interior del Partido Demócrata entre el ala izquierdista y el sector más moderado, que buscan liderar la colectividad con miras a las elecciones presidenciales de 2028.
Esto quedó de manifiesto el domingo, después de que la congresista Haley Stevens -que perdió en las primarias demócratas de agosto de forma dramática por solo 15.000 votos de diferencia- decidiera quitarle su respaldo a El-Sayed y apoyar públicamente al republicano Rogers, abriendo una grieta al interior de la colectividad.
Así, mientras el candidato demócrata busca mantener unido a su partido en pos de un fin mayor, su rival republicano y el propio Presidente Trump -que viajó a Michigan para apoyar en terreno a Rogers- ven esta situación con muy buenos ojos.
Una campaña complicada
Abdul El-Sayed se convirtió en el candidato demócrata después de superar a Haley Stevens en una ajustadísima primaria. A sus 42 años, este médico especializado en salud pública e hijo de inmigrantes egipcios aspira a convertirse en el primer senador musulmán de la historia de Estados Unidos.
Integra el ala izquierdista del Partido Demócrata, por lo que ha recibido el firme apoyo de referentes como el senador Bernie Sanders, la congresista Alexandria Ocasio-Cortez y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. Sin dudarlo, es una de las grandes cartas del sector para estas «midterms».
Con una campaña centrada en temas como la defensa de la salud universal, la sindicalización y la defensa de la inmigración, El-Sayed también ha sido objeto de duros ataques por parte del equipo de Mike Rogers, que lo ha perfilado como una figura radical y antisemita. En esa línea, el candidato demócrata ha sido cuestionado por su religión, lo que él mismo ha catalogado de «islamófobo».
Con todo, El-Sayed ha buscado integrar a todos los adherentes del Partido Demócrata en pos de un fin común: ayudar a recuperar el control del Senado y oficiar como traba a las políticas del Gobierno de Donald Trump. Pero esa intención sufrió un duro golpe tras la decisión de Haley Stevens de apoyar públicamente a Rogers.
Tras perder en unas ásperas primarias marcadas por desacuerdos sobre Israel y la guerra en Gaza, la congresista -que forma parte del sector moderado del Partido Demócrata- se comprometió a apoyar a El-Sayed, asumiendo que esa fue la decisión de los votantes. Su rol era vital para agrupar a votantes judíos y afroamericanos que la habían apoyado en los comicios de agosto.
Pero la relación se deterioró por discrepancias en torno a la postura del candidato sobre Israel y la difusión de un controvertido anuncio electoral. Fue así como, el domingo, Stevens acompañó al candidato republicano en un servicio religioso en Detroit, encendiendo las alarmas. «Esto no es en absoluto antimusulmán. Es simplemente mi postura en este momento. Estoy en una iglesia, estoy con mi fe, estoy siendo honesta con la ciudadanía», afirmó.
La acción fue aplaudida por el propio Donald Trump, que calificó a Stevens de «valiente». El-Sayed, por su parte, se enfocó en movilizar a los demócratas a votar; incluso, miembros del ala moderada cuestionaron la decisión de la congresista.
El futuro de un partido en juego
Tanto el sector izquierdista como el moderado siguen con atención las elecciones de este martes sabiendo que pueden marcar el rumbo del partido en cuanto a su liderazgo. Un buen resultado para el ala progresista podría significar un envión de cara a las presidenciales de 2028.
Y ahí es donde Michigan juega un rol clave. Según reportó The New York Times, ambas alas del partido coinciden en que el resultado que anote El-Sayed -si gana o pierde y por cuánto- «va a fijar los términos del debate ideológico y político rumbo a una de las carreras presidenciales más abiertas que el partido recuerde».
«Se trata de qué visión del Partido Demócrata llega a 2028 con el viento a favor: el populismo económico progresista o el centrismo de siempre del establishment», dijo al mismo medio la estratega demócrata Bhavik Lathia, que trabajó para la campaña presidencial de Kamala Harris en 2024.
En esa línea, el vicepresidente ejecutivo del centro de estudios Third Way, Matt Bennett -que impulsa un enfoque más moderado-, remarcó que «el peligro es que el discurso triunfalista que viene de la izquierda se instale como un relato que se crean los aspirantes a 2028». El analista añadió: «Creo que va a ganar a pesar de, y no gracias a, que hizo una campaña mayormente volcada a la izquierda».
Entre los izquierdistas, quien corre con mayor ventaja para convertirse en presidenciable es la congresista Alexandria Ocasio-Cortez (AOC), que apoyó públicamente y en terreno a El-Sayed. Esto incluso fue advertido por los republicanos: «Creo que si gana El-Sayed, la candidata demócrata a presidenta en 2028 va a ser AOC», dijo el senador Ted Cruz.
Mientras, los demócratas siguen con su lucha interna. Los resultados de este martes, claramente, definirán el futuro de la colectividad.
