El presidente estadounidense Donald Trump señala al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu mientras se dan la mano durante una conferencia de prensa tras reunirse en el club Mar-a-Lago de Trump en Palm Beach, Florida, el 29 de diciembre de 2025. Jonathan Ernst REUTERS
WASHINGTON – Un Congreso controlado los demócratas y el creciente malestar de los republicanos con Israel podrían desencadenar la mayor revisión en décadas del apoyo de Estados Unidos a su aliado más cercano en Oriente Medio, tras unas elecciones marcadas por la indignación con la guerra en Irán.
Los demócratas se hicieron con el Senado y la Cámara de Representantes en las elecciones legislativas del martes. Muchos de los candidatos ganadores son progresistas que hicieron campaña en contra de la ayuda militar a Israel y de la guerra contra Irán.
La campaña de Israel en Gaza y el apoyo del primer ministro Benjamin Netanyahu al presidente Donald Trump y a otros republicanos ya habían puesto a prueba décadas de apoyo bipartidista a Israel.
El control demócrata podría suponer un mayor escrutinio de la ayuda militar y de la violencia en Cisjordania, además de audiencias e impugnaciones a los candidatos propuestos por Trump, aunque el veto presidencial limita la capacidad del partido para conseguir cambios políticos importantes.
Uno de los progresistas que salió victorioso fue Abdul El-Sayed, de Míchigan, el primer musulmán elegido para el Senado de Estados Unidos a pesar de los intentos republicanos por ganarse a los votantes judíos, a quienes podría haberles incomodado su fe y sus críticas a Israel.
También hubo indicios de que los republicanos podrían replantearse el apoyo tradicional de su partido a Israel.
El vicepresidente JD Vance achacó el miércoles la derrota electoral a la guerra contra Irán e identificó a Israel como un asunto problemático para los republicanos.
En una publicación en las redes sociales, Vance dijo que un encuestador había identificado cuatro medidas que recuperarían a los votantes descontentos de Trump: “1) Poner fin a la guerra; 2) Centrarse en el costo de la vida y la inflación; 3) Poner a Estados Unidos primero; 4) Cambiar nuestra relación con Israel”.
Trump anunció el martes en una entrevista en Fox News que había llegado a un acuerdo con Netanyahu para que Washington ponga fin a la ayuda anual en seguridad a Israel.
Sin embargo, no quedó claro de inmediato si tenía la autoridad legal para detener los miles de millones de dólares en ayuda militar que Washington envía a Israel cada año.
La política hacia Israel se ha convertido en una línea divisoria generacional en la política estadounidense. Las encuestas de opinión muestran que los votantes más jóvenes, incluidos algunos republicanos, consideran que el país ha apoyado demasiado a Israel y no lo suficiente a los palestinos.
CAMBIO DE OPINIÓN
La opinión en el Congreso ya había empezado a cambiar. En septiembre, 46 de los 47 miembros del grupo parlamentario demócrata del Senado votaron a favor de una resolución para obligar al Gobierno de Trump a informar al Congreso sobre el aumento de la violencia contra los palestinos por parte de los colonos israelíes en Cisjordania.
Los republicanos bloquearon la medida, pero el voto casi unánime de los demócratas supuso un marcado alejamiento de décadas de apoyo bipartidista constante a Israel.
Es probable que los demócratas vuelvan a centrarse en la violencia en Cisjordania.
“Debemos asegurarnos de que aplicamos nuestras leyes, el derecho internacional y nuestras políticas de manera uniforme en todos los ámbitos cuando se trata de las acciones de los países. No debería haber una excepción para Israel”, dijo el senador demócrata Chris Van Hollen, quien ha liderado los intentos de imponer condiciones en materia de derechos humanos a la ayuda a Israel.
Sin embargo, el poder de los demócratas sigue siendo limitado. Trump prometió ser el “señor Veto”, y es poco probable que consigan reunir las mayorías de dos tercios necesarias para anular los vetos si el presidente se niega a firmar sus proyectos de ley.
Aun así, podría haber suficiente resistencia a enviar el dinero de los contribuyentes estadounidenses al extranjero, así como indignación por la guerra con Irán, como para que el ala “America First” del Partido Republicano también se oponga.
El resultado de las elecciones podría dar lugar a que “extrañas alianzas entre la izquierda y la derecha se unan para condenar a Israel”, dijo Price Floyd, exfuncionario estadounidense y asesor sénior de Argyll Strategy, una consultora de comunicación estratégica en Londres.
