Más de la mitad de las familias con hijos depende ya de dos ingresos a tiempo completo, una cifra récord en EE.UU.
SAN FRANCISCO – Por primera vez en la historia, más de la mitad de las familias estadounidenses con hijos están conformadas por padres que trabajan a tiempo completo. Un análisis del Pew Research Center publicado el 16 de junio de 2026 encontró que el 52% de las parejas con hijos menores de 18 años vive con dos ingresos a tiempo completo, frente al 31% registrado en 1975. Las cifras reflejan profundos cambios económicos, educativos y culturales que han transformado el modelo familiar en EE.UU.
Entre los factores que explican esta evolución está el aumento del costo de vida. Depender de un solo salario resulta cada vez más difícil para cubrir vivienda, la salud, la educación y el cuidado infantil. Este último gasto promedia unos $15,000 dólares al año por niño en EE.UU. y puede superar los $20,000 en estados como Nueva York y California.
Sin embargo, también influyen otros cambios sociales: hoy hay más mujeres con estudios universitarios y carreras profesionales activas, además de transformaciones culturales que fomentan la participación femenina en el mercado laboral.
Entre las madres hispanas que viven con pareja, el porcentaje de hogares donde ambos trabajan a tiempo completo es menor que entre las familias blancas y afroamericanas.
El padre como único proveedor ya es una excepción
El modelo de la familia donde el padre trabajaba y la madre se quedaba en casa para cuidar a los hijos, ahora es una excepción. Según Pew, ese arreglo representaba el 42% de los hogares en 1975; hoy apenas alcanza el 23%.
En cinco décadas, el modelo familiar se ha invertido casi por completo. Ahora, la combinación más frecuente en familias con hijos es la de ambos padres trabajando a tiempo completo, seguida por hogares donde uno trabaja tiempo completo y el otro, parcial.
Los datos muestran que más del 80% de las parejas donde ambos trabajan tiempo completo considera que es una práctica que aporta un impacto positivo en sus finanzas, según la encuesta de Pew a 2,242 padres trabajadores realizada en marzo de 2026.
Costos de vida que empujan a las madres al empleo
El estudio agrega que las madres con título universitario son las que más están impulsando este giro, ya que prefieren empleos de tiempo completo sobre trabajo parcial en mayor proporción que en cualquier otro momento, en lo que va de este siglo.
Pero el factor determinante de esta práctica es consistente: renta, comida, transporte y deudas que suben más rápido que los salarios. Entre las familias hispanas, casi dos tercios de los encuestados por Pew en noviembre de 2025 calificaron su situación financiera como “regular o mala”.
Por ello, renunciar a un ingreso es un alto riesgo económico más que una decisión de estilo de vida.
El segundo salario, solo para cubrir el childcare
Otro factor que resulta paradójico para estas familias es que trabajar más no siempre significa vivir mejor.
Informes recientes sobre cuidado infantil muestran que este gasto ya representa al menos el 20% del ingreso anual de muchas familias de clase media. Para un hogar con dos hijos pequeños en estados de alto costo, los pagos anuales en guardería o preescolar pueden llegar hasta los $30,000 dólares.
En la práctica, el segundo salario a veces solo alcanza para cubrir el costo del cuidado de los hijos mientras ambos padres trabajan. En cambio, dejar de trabajar tampoco es una solución porque implica perder beneficios clave: seguro médico a través del empleador, cotizaciones para el retiro y experiencia laboral acumulada.
Lo que significa el trabajo de la pareja para las familias hispanas
La comunidad latina lleva años ‘atrapada’ en una realidad donde el doble ingreso es una necesidad. El informe de la Reserva Federal sobre bienestar económico de los hogares (2024) concluye que, entre las familias con hijos y dos sueldos, dos de cada tres recurren a algún tipo de cuidado infantil, pero muchas tienen que recurrir a abuelos, tías o vecinos para reducir esos costos.
Para muchas madres latinas, el dilema no está en trabajar o no, sino en cómo trabajar. Pew señala que las mujeres hispanas tienen menos probabilidades de contar con días de enfermedad pagados, por lo que una cita médica, reunión escolar o enfermedad de un hijo puede traducirse en salario perdido.
Eso obliga a los padres a realizar un ejercicio permanente de equilibrios: quién lleva al niño al médico, quién sale antes del trabajo, quién sacrifica horas extras.
¿Qué pueden hacer las familias ante esta realidad laboral?
Aunque el sistema de cuidado infantil en EE.UU. se mantiene caro y fragmentado, hay algunas acciones que pueden aliviar la presión económica:
Revisar si califican para subsidios de childcare. El Child Care and Development Fund (CCDF) y programas estatales ofrecen ayuda a familias con ingresos bajos y moderados. Muchas familias hispanas cumplen los requisitos, pero no aplican por desconocimiento o por barreras de idioma.
Aprovechar el Child and Dependent Care Credit. Este crédito federal permite deducir entre el 20 y el 35% de los gastos por concepto de cuidado infantil, equivalentes a entre $600 y $1,050 por un hijo, o hasta $2,100 por dos hijos, en la declaración de impuestos.
Explorar formas de cuidado compartido. En varias ciudades, las comunidades hispanas se han organizado en cooperativas de cuidado o acuerdos de intercambio entre familias que reducen costos sin recurrir a guarderías formales de alto precio.
Dialogar sobre flexibilidad con los empleadores. En estados como Nueva York y California, leyes locales facilitan la solicitud de horarios flexibles o trabajo remoto parcial por responsabilidades de cuidado. Conocer estos derechos reduce el estrés y ayuda a evitar descuentos por horarios reducidos.
Preguntas frecuentes (FAQ) sobre familias de doble ingreso en EE.UU.
¿Qué concluye exactamente el nuevo estudio de Pew?
Con datos del Current Population Survey y una encuesta propia, el organismo indicó que el 52% de las parejas con hijos menores de 18 años tienen ambos padres trabajando tiempo completo, frente al 31% de 1975. Los hogares con un solo proveedor masculino cayeron del 42% al 23%.
¿Esta práctica es mejor o peor para los niños?
Menos de la mitad de los padres encuestados cree que el doble ingreso tiene un impacto positivo en el bienestar de sus hijos, pero más del 80% considera que es positivo para las finanzas del hogar.
¿Cómo afectan los costos de childcare en conseguir un doble ingreso en el hogar?
El cuidado infantil es uno de los gastos más altos del presupuesto familiar, compitiendo con la renta. En muchos estados, cuesta más que la matrícula de una universidad pública. Esto obliga a la mayoría de las parejas a conservar un segundo ingreso para poder pagarlo.
¿La situación es distinta para las familias hispanas?
Sí. Los hogares hispanos tienen, en promedio, menos ahorros y menores salarios que los hogares blancos, y dependen más de redes familiares para el cuidado. Con esto, el modelo de doble ingreso es más necesario para cubrir gastos básicos, pero también más vulnerable a algún imprevisto.
Conclusión
El récord de familias con ambos padres trabajando a tiempo completo refleja cómo en millones de hogares un solo salario dejó de ser suficiente para sostener un hogar, especialmente si hay niños.
Para las familias hispanas, que ya viven al límite financiero, el desafío será encontrar formas de proteger su estabilidad sin sacrificar por completo el tiempo con sus hijos. Sin cambios en políticas de childcare y apoyo a las familias trabajadoras, el esfuerzo doble podría seguir siendo condición necesaria, pero no suficiente, para llegar a fin de mes.
