El desfigurado líder supremo de Irán sigue invisible tras seis meses de una guerra existencial

08/28/2026

Una imagen fija de un video de archivo sin fecha, difundido por medios iraníes el 24 de agosto de 2026, muestra a Mojtaba Jamenei durante una reunión antes de asumir el cargo de líder supremo de Irán, en un lugar no identificado. Pool via WANA via REUTERS

DUBÁI – Seis meses después de los ataques aéreos que dieron inicio a la guerra y llevaron a un Mojtaba Jamenei gravemente herido al cargo de líder supremo de Irán, este sigue sin ser visto ni escuchado por los iraníes, un vacío en el corazón de la dirigencia del país.

Las preguntas sobre su estado y su papel son cada vez más delicadas, mientras Irán afronta decisiones cruciales sobre una guerra que ha incendiado Oriente Medio y devastado la ya frágil economía del país.

Funcionarios iraníes y otras fuentes de alto nivel en el país aseguran que Jamenei sigue al mando y gobierna desde las sombras por motivos de seguridad mientras se recupera de heridas que le desfiguraron el rostro, al tiempo que delega una amplia autoridad cotidiana en un círculo de altos cargos.

Sin embargo, ante la ausencia de fotografías, videos o mensajes de audio desde su nombramiento, una semana después del comienzo de la guerra, los iraníes se muestran cada vez más escépticos sobre su posición en una República Islámica en la que la voz del líder debe ser absoluta.

“La cuestión ya no es si Mojtaba está vivo, sino si Irán sigue teniendo un líder supremo que ejerza realmente sus funciones”, dijo Alex Vatanka, del Middle East Institute de Washington.

Los únicos mensajes de Jamenei al pueblo iraní han llegado mediante un puñado de comunicados escritos leídos en voz alta por presentadores de informativos. Incluso estuvo ausente de la fastuosa semana de ritos funerarios celebrados el mes pasado por su padre.

Altos funcionarios y otras fuentes conocedoras de la situación atribuyen la ausencia de Jamenei al temor a que sea asesinado y afirman que mantiene reuniones frecuentes con las principales figuras del régimen, recibe todos los informes importantes y adopta las decisiones finales sobre cada asunto relevante.

El presidente Masud Pezeshkian dijo el 10 de agosto que había mantenido una reunión de siete horas con Jamenei.

Pero las dudas comienzan a abrirse paso incluso entre los partidarios más intransigentes de la República Islámica.

“Necesitamos oír la voz de nuestro líder o ver alguna señal de que está ahí arriba y dirige el país, para que tengamos más confianza”, dijo un miembro de la milicia voluntaria Basij en Qom, la ciudad de seminarios religiosos situada en el corazón del Estado teocrático iraní.

Aunque el miembro de la Basij, que pidió el anonimato para hablar de un asunto tan delicado, dijo creer que Jamenei seguía tomando las decisiones clave, consideró que la ausencia incluso de una fotografía perjudicaba la moral y no favorecía los intereses de Irán.

Entre los iraníes que se oponen a la jerarquía gobernante o reclaman reformas profundas, el mensaje es más tajante. “¿Cómo sabemos que Mojtaba no ha sido asesinado?”, preguntó Shahrokh, un empresario reformista de Teherán que también pidió el anonimato.

“No es lógico que no haya una sola señal que demuestre que está vivo, y mucho menos pruebas de que participa en la toma de decisiones”, añadió.