LA GUAIRA, VENEZUELA – “¡El gobierno no está haciendo nada por el pueblo!”, grita un venezolano a la presidenta del país frente a una torre de 22 pisos que se deshizo en escombros en los terremotos. Familiares y voluntarios hurgan como pueden para encontrar sobrevivientes, mientras crecen las quejas por la falta de apoyo gubernamental en los rescates.
Tres días después de los dos terremotos que en menos de un minuto dejaron al menos casi mil muertos y más de 50.000 desaparecidos en el norte de Venezuela, la ira y la impotencia de los venezolanos es palpable.
En La Guaira, un balneario a 40 km de Caracas y una de las zonas más afectadas por los sismos, los vecinos hurgaban entre los escombros para rescatar a Dana, una niña de nueve años enterrada bajo los escombros durante más de 18 horas, que pedía ayuda. Su madre lloraba desconsolada.
“Desde anoche tratando de sacar a la niña y se escucha ahí” su voz, dijo a la AFP Dani Rizo, de 48 años, uno de los vecinos que participaba en las tareas de rescate. Nunca llegó ayuda oficial.
“Está muerta”, contó horas más tarde, sumido en la tristeza, con el cuerpo de la niña aún enterrado en una de las decenas de viviendas colapsadas en Catia la Mar, en el estado La Guaira.
Los venezolanos piden más rapidez en el despliegue de las brigadas de socorro y de la maquinaria para remover pesados bloques de concreto. Aseguran que precisan generadores eléctricos, esmeriles para cortar metales y retroexcavadoras para extraer escombros.
“Hay un espacio donde está una muchacha que me contesta y se llama Jennifer, del piso 11. Sin embargo, no tenemos herramientas, no tenemos cómo ayudar”, dijo a la AFP Antonio Bermúdez, de 45 años, otro residente de La Guaira.
“A pocos metros, allí en el área, están dos hermanos”, cuenta. “Uno de ellos responde y dice que está herido en el estómago. Allí está su papá y su hermano de sangre tratando de sacar las placas son muy gruesas. Lo único que tenemos es un pico y una mandarria (…) Ya no podemos hacer más nada”.
Desde los terremotos del miércoles, miles de voluntarios trabajan por su cuenta en los rescates sin coordinación de autoridades.
Uno de ellos es Domingo Pacheco. “Es una situación demasiado crítica porque falta mucha ayuda en maquinaria y parte humana”, dijo este socorrista voluntario de 52 años y con más de tres décadas de experiencia.
‘Necesitamos ayuda’
Furiosos, familiares y sobrevivientes del mayor sismo en Venezuela desde 1900 amenazan con bloquear calles para llamar la atención de las autoridades.
Uno de ellos, Marlon Ochoa, busca por su cuenta a su madre, su esposa y su hijo. Quedaron sepultados al derrumbarse el edificio donde vivían en Playa Grande, una zona de clase media en La Guaira.
En el lugar, enormes edificios residenciales y un hotel cinco estrellas con vista al mar sucumbieron estrepitosamente tras los terremotos.
Una mujer lloraba desconsolada al ver el edificio de 10 pisos donde vivía su hermana reducido a montones de paredes apiñadas.
“Aún no veo a las autoridades como tal encargándose de la situación aquí en esta zona… Aquí necesitamos cosas, maquinarias, plantas eléctricas, de todo”, reclamó Ochoa. “Estamos enardecidos, necesitamos ayuda, hay gente viva”.
Jean Alexander Capote, uno de los miles de damnificados que perdió a su suegra en la tragedia, clamó entre lágrimas ayuda para encontrar a su hijastra entre los más 50.000 desaparecidos dejados por los potentes sismos.
“No la consigo… Queremos una ayuda pronto, lo más rápido posible, que nos ayuden”, exigió al cuestionar la lentitud gubernamental.
La presidenta Delcy Rodríguez se felicitó no obstante por el trabajo de su gobierno frente a los daños dejados por los terremotos y agradeció la llegada de más de 800 voluntarios internacionales que ya comenzaron a trabajar en el país.
También ordenó la militarización de La Guaira, pero la presencia de los uniformados aún es poco visible en este balneario favorito de los caraqueños.
Familiares y vecinos de personas atrapadas en un edificio de 22 pisos desplomado en el barrio de Altamira, una zona acomodada de Caracas, la abuchearon el viernes durante una visita a la zona del siniestro.
“¡Fuera, fuera!”, le gritaban. “¡Ya está bueno ya de hacer campaña política en una tragedia como la que estamos viviendo! (…) ¡El gobierno no está haciendo nada por el pueblo!”.
El gobierno venezolano restringió en la noche del viernes el acceso a La Guaira al argumentar que la llegada masiva de voluntarios obstaculiza las labores de búsqueda y salvamento.
